viernes, 25 de mayo de 2012

Abstinencia beisbolera

Por: Jesús E. Muñoz Machín


Imágenes como esta parecen haber sido borradas de la memoria de los pinareños Foto: Marcelino Vázquez Hernández/AIN

¡Qué triste! En Pinar del Río ya no se habla de pelota. El flamante campeón de la Serie de Oro quedó fuera de los play off de la actual temporada y la respuesta de la afición ha sido un rotundo silencio.
Sin exageraciones. Hace algunas semanas el béisbol dejó de ser un deporte de esquinas, calles y parques en las lluviosas tardes de mayo. Y no me refiero solamente a quienes lo practican, sino también a los miles de periodistas deportivos de barrio que tenemos -¿o teníamos?- en Vueltabajo.

Es difícil no callar, lo sé. Antes de esta serie, como escribiera un colega, hasta en la derrota los equipos pinareños lucían “decadentemente hermosos”. Ahora solo pueden aspirar al primero de los calificativos.
Afrontaron el torneo con una nómina bastante similar a la que  el pasado año nos regaló un título de leyenda, sin embargo, el resultado fue bien diferente. Finalizaron en la décima posición, y por primera vez en más de tres décadas se perdieron más juegos de los ganados (49 derrotas y 47 victorias).

Entonces, cómo enjuiciar al “profe” Emiliano Tellería por su indiferencia. Lo acontecido es muy doloroso para quien fue entrenador de bateo del primer equipo de la provincia en ganar un campeonato en 1978, y uno de los artífices de la conversión de los elencos vueltabajeros de cenicienta a respetable potencia. Sencillamente, tiene derecho a mitigar la decepción con apatía.

O imagínense si van a querer hablar de pelota nuestros padres y abuelos. Ellos que vieron jugar a Luis Giraldo Casanova, Alfonso Urquiola, Fernando Hernández, Rogelio García, integrantes de los temibles Vegueros en los años ochenta. Aquellos conjuntos obtuvieron cinco cetros y brindaron siempre un excelente espectáculo.

Incluso los más jóvenes, quizás un tanto acostumbrados a las altas y bajas y testigos de la sequía de trece años sin título, se sienten defraudados. Prefieren quedarse con el recuerdo de los hermanos Juan Carlos y Omar Linares, de Pedro Luis Lazo o Faustino Corrales, campeones de forma consecutiva en 1997 y 1998 y beligerantes cada año en la postemporada.

Tal es la abstinencia beisbolera de hoy que ni la sexagenaria Lázara, ferviente seguidora del deporte de las bolas y los strikes e incondicional a los verdes desde la punta de los pies hasta la más blanca de las canas,  polemiza con su hijo Jesús. Ya no se lamenta como antes porque “le salió industrialista el muy…”.

Existen formas un poco extrañas de expresar la desazón. Por eso apenas me molesto con el vecino cuando dice: “Dime periodista ¿ya te volviste azul?”. Aunque siempre le aclaro que eso no es cosa de tomarse una pastillita, ir al Latino y comenzar a gritar y aplaudir tras un jonrón de Malleta.

Publicado originalmente en Cubadebate