lunes, 4 de agosto de 2014

FUTBOLERÍAS Y MACHISMO DE VERANO



Por Jesús E. Muñoz Machín 
Foto: Jorge Camarero Leiva

Entre futbolerías, regates y goles del mundial que vio a Alemania proclamarse campeona por cuarta ocasión, multitudes de jóvenes de dieron cita en cines de varias ciudades del país para disfrutar en grupo los partidos del evento deportivo más seguido del verano.

Fue una verdadera «fiebre» deportiva. En esos días era habitual ver personas en las calles con las camisetas de sus equipos preferidos, e incluso, al calor del evento afloraron iniciativas pintorescas con pelos, rostros y autos pintados con los colores de las selecciones más populares.

Pero el machismo tampoco quiso perderse la fiesta de los goles, esta vez a través de chistes sexistas. El más propagado lo escuché en el barrio, entre colegas de la prensa y llegó a las páginas de un diario de circulación nacional. Ellas no saben con qué equipo simpatizar porque «en todos los conjuntos hay jugadores lindos».

Identificar el universo de los rituales deportivos como un gueto masculino no es una cuestión superada. En pleno silgo XXI todavía hay quienes creen que el deporte es «cosa de hombres» o que las muchachas solo se acercan a él para «disfrutar» de los cuerpos atléticos de los protagonistas del evento de turno.

No solo se trata de bromas de mal gusto, pues el machismo -para nada biológico, sino fenómeno cultural que se ha cultivado durante dos milenios- incide en que algunos deportes como lucha libre, levantamiento de pesas, fútbol o el propio béisbol aún se perciban como disciplinas «de hombres».

Ese mismo sexismo asomó en algunos narradores y comentaristas deportivos que en la televisión nacional llegaron a decir que lo mejor de un partido en la Copa Mundial de Fútbol disputada en Brasil fueron las mujeres bailando en las gradas.
Es cierto que el creciente número de mujeres seguidoras del deporte no siempre corresponde a un interés por el acontecimiento atlético, pero eso también sucede en el caso de algunos hombres.

El disfrute de los espectáculos deportivos a veces va más allá de gustos por una disciplina u otra. Quién no ha al Latinoamericano sin ser devoto del béisbol o ha lanzado patadas al balón, aunque le apasione el baloncesto.

Ser parte del ritual deportivo como afición o practicante en ocasiones tiene que ver con el mimetismo de seguir al grupo de amistades o con la influencia de los medios de comunicación.

Y si por alguna razón alguien piensa que solo ellas son espectadoras del deporte por razones extradeportivas, pregúntense qué pasa con esos muchachos que apenas saben de fútbol, pero llevan el peinado de Cristiano Ronaldo, Karim Benzemá o Neymar Jr. Modas, símbolos de masculinidad y belleza, imitación cultural y otras cuestiones influyen en estos casos.

Lo anterior ocurre, mientras Lucía y Laura son asiduas conversadoras sobre fútbol en casa y Anelys diserta sobre los éxitos de Brasil u Holanda en años anteriores.

Otras demuestran sus conocimientos en los medios de comunicación, como el caso de la periodista Niurka Talancón, quien reporta desde el Estadio Nacional «Pedro Marrero», en coberturas de eventos futbolísticos nacionales e internacionales.

Así de simple, cada día son más las muchachas que golean al machismo.