viernes, 23 de enero de 2015

Feminismos y sus voces de cambio en América Latina



Por Jesús E. Muñoz Machín

El feminismo y su ideología cuestionadora de la realidad jamás renuncia al debate sobre lo más justo y necesario en este mundo y cualquier otro posible: la igualdad de oportunidades y posibilidades para los seres humanos desde sus diferencias (sexo, orientación sexual, color de la piel, discapacidad o procedencia social).

“Vivimos un momento singular, de avance en las discusiones e ideas feministas y donde se enfrenta seriamente el androcentrismo que impera en sociedades construidas desde la experiencia masculina y para satisfacer las exigencias de los hombres. No obstante, también es más evidente la fuerte respuesta patriarcal en todos los espacios”, afirmó Nalu Faria, en uno de los paneles del 11no Taller Internacional sobre Paradigmas Emancipatorios, organizado por el Grupo América Latina: Filosofía Social y Axiología (GALFISA), del 13 al 16 de enero en La Habana.

Los 20 años del evento se celebraron con la presencia de representantes de organizaciones, movimientos sociales e instituciones de Brasil, Argentina, Chile, Ecuador, Bolivia, México, Colombia y Honduras hasta completar más de una veintena de naciones.


Faria, integrante del Comité Internacional de la Marcha Mundial de Mujeres, resaltó que el feminismo está cada vez más presente, sobre todo en las generaciones jóvenes. No obstante, manifestó preocupación con que las algunas demandas sean las mismas que se exigían en los años sesenta y setenta del pasado siglo, lo que evidencia que existen muchos problemas sin resolver en las sociedades contemporáneas.

Desde una visión crítica con el patriarcado y el capitalismo, pero también hacia el interior de los movimientos sociales y de mujeres, se efectuó la sesión plenaria “Sentidos éticos y políticos de nuestras prácticas feministas: desafíos del movimiento social en la lucha contra la cultura patriarcal/sexista”, que se propuso dilucidar “pautas comunes desde la perspectiva de la economía, la ética y la política del feminismo revolucionario”.

La hondureña Berta Cáceres Flores insistió en que se necesitan compromisos políticos desde posturas antipatriarcales y anticapitalistas explícitas. “Analizar el concepto de poder es esencial para entender cómo se utiliza para obtener privilegios y oprimir a unas y otros”, señaló. La luchadora política centroamericana denunció las reacciones violentas y machistas de sus compañeros cuando propuso que el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH) se declarara una organización antipatriarcal. “Llegamos a recibir amenazas de muerte”, afirmó.

Al respecto, varias de las activistas coincidieron en que por siglos se ha invisibilizado la labor de las mujeres en los procesos de lucha de los pueblos latinoamericanos y caribeños.

Otro elemento común abordado en las intervenciones fue la transformación ocurrida en la mayoría de las naciones del llamado Tercer Mundo, que pasaron de un feminismo de élite a uno más cercano a las personas desfavorecidas y sus contrariedades, lo que les otorga mayor legitimidad.

La colombiana Ana María Berrío, por su parte, refirió los peligros de adoptar nociones machistas e instó a “revisar qué aspectos del patriarcado se han incorporado a los grupos de mujeres, así como a reflexionar sobre las diversidades culturales dentro del movimiento feminista latinoamericano”.

Berrío, representante de la Corporación Vamos Mujer e invitada por la Organización No Gubernamental Oxfam-Programa en Cuba, agregó que las diferencias deben ser asumidas como aspectos positivos y no como un camino que conduce a la fragmentación.

También se reflexionó sobre temáticas emergentes como la economía feminista, donde se presta atención a la reproducción y al aporte del trabajo doméstico y de cuidados. Con ello se cuestiona la tradicional dicotomía entre las labores “hogareñas” y “productivas”.

De esa manera, “se amplían los conceptos de economía y trabajo, pues se toma en cuenta todo aquello que contribuya a la sostenibilidad de la especie humana”, expresó Nalu Faria. Las opiniones expresadas convinieron en que la división sexual del trabajo es una de las bases que sostiene y reproduce la ideología patriarcal.

Desde el activismo cubano resultaron aportadoras las palabras de la periodista Helen Hernández Hormilla, cuya intervención hizo énfasis en la necesidad de “cuidarse de los camuflajes y lo políticamente correcto”. Para ello –acotó- se necesita “reivindicar el feminismo más allá de investigar género en las academias, porque realmente debe ser un compromiso político y una manera de asumir la vida”.

Hernández Hormilla alertó sobre los llamados neomachismo (las mismas concepciones atemperadas a la realidad del siglo XXI) que llegan a cuestionar la necesidad del feminismo y de trabajar por los avances de las mujeres en la sociedad. Frases como “si ellas han logrado bastante, para que quieren más”, pueden crear confusiones en las personas que desconocen la génesis de la discriminación y la desigualdad por razones de género.

Un llamado a releer lo sucedido en Cuba durante el periodo revolucionario para sacar aprendizajes que permitan no soslayar la pertinencia de las ideas feministas en el actual proceso de cambio que vive el país, fue la propuesta de Dayma Echevarría, para quien “el socialismo ha sido machista en muchos aspectos”. La investigadora del Centro de Estudios de la Economía Cubana explicó que el protagonismo de las mujeres en la vida política y social del país no siempre ha significado favorecen la igualdad o maneras diferentes de ejercer el poder.

También en voz de Echevarría llegaron los principales discernimientos acerca del insuficiente trabajo de los hombres por la igualdad de género. Apremia “achicar la brecha de mentalidad entre ambos sexos. Debemos seguir creando espacios para el autoreconocimiento, pero hay que propiciar otros similares para los varones y luego favorecer encuentros para el diálogo intergenérico sobre sexualidad, trabajo, poder, violencia, amor, entre otras cuestiones”, abogó.

Las preocupaciones feministas afloraron en todos los paneles del taller, lo que demuestra la vigencia de sus postulados para interpretar los procesos sociales en América Latina y el Caribe. De igual modo, las inquietudes también permiten distinguir vacíos, incomprensiones, retos y desafíos actuales.

Publicado en Revista Mujeres: http://www.mujeres.co.cu/articulo.asp?a=2015&num=723&art=18