sábado, 7 de febrero de 2015

Un Turbo Lento en La Habana


Raquel André y Tiago Cadete en Turbo Lento.
  
Por Jesús E. Muñoz Machín

El encuentro informal en el Vedado capitalino. El lenguaje y el tiempo como inconvenientes, pero con la curiosidad y la empatía instantánea como motivaciones. Así comenzó el diálogo con Raquel André y Tiago Cadete, dúo portugués que hace unas semanas presentó en La Habana la obra teatral “Turbo Lento”.

Por coincidencia o azar concurrente, la sala que acogió la puesta en escena se nombra como la actriz lusa: Raquel, pero con el apellido Revuelta en homenaje a quien fuera una de las mujeres más encumbradas en las tablas cubanas. Ello también fue un regalo de Cuba.


Sobre sus carreras artísticas, el encuentro con el público y algunas consideraciones acerca del teatro de la Isla, conversamos con Raquel y Tiago.

André y Cadete llegaron a La Habana con una puesta donde la relación entre tiempo y espacio es el punto de partida para visibilizar enigmas de la contemporaneidad. La exploración se reflejó a través de una miscelánea en la que confluyeron teatro, danza, artes plásticas, visuales y música.

Raquel mostró satisfacción por la experiencia y refirió sus motivaciones respecto al intercambio con el público. “No queríamos que vieran algo concreto, y por eso dejamos las posibilidades abiertas. Creamos historias con una determinada dramaturgia pero dejamos un espacio a la imaginación para que cada cual hiciera su propio viaje.

“La forma estética de nuestro trabajo ofrece la posibilidad de que personas de diferentes lenguas y culturas puedan relacionarse con él. Utilizamos signos universales, que en lugares diferentes tienen diferentes significados, pero fáciles de entender”, dijo la joven de 28 años.

A pesar de la conexión que alcanzan en escena, Raquel y Tiago solo comparten sus carreras por breves momentos. “Estudiamos juntos en la escuela de cine y teatro en Lisboa. Yo trabajo más con danza, una mezcla de baile, teatro y artes visuales.

“Luego, al compartir proyectos, creamos un estilo que se nutre de lo mejor de los dos y lo que hacemos por separado. No es un proyecto de vida, pero ese tránsito de ir y venir es lo que crea una singularidad”, expresa Tiago.


Turbo Lento es la tercera obra en común. “La primera colaboración fue construida a partir de una colección de cartas que intercambió una familia dividida entre Portugal y Bolivia entre los años sesenta y setenta. Con ella (“No Digital”, 2011) recreamos un momento histórico de dos naciones.

“La segunda función partió de compilar las frases que dijeron personajes famosos antes de morir. Esa se llamó “Last” y también fue muy experimental”, explica André, quien además de actuar, incursiona en la dirección y en la actualidad cursa una maestría en Artes Escénicas, en la Universidad Federal de Río de Janeiro, en Brasil.

“La maestría se basa en la técnica de la pesquisa. En descubrir cómo el encuentro entre dos personas puede ser un evento performático. Trabajo en los límites de la realidad y la ficción, lo público y lo privado. Por ello, cuando me uno a Tiago es un proceso donde juntamos nuestras visiones y las múltiples referencias”, subraya.

Y con sus impresiones sobre lo que pudieron apreciar del teatro cubano llegamos al final de un diálogo en portuñol (mezcla de portugués y español). “No vimos mucho teatro cubano. Nos hubiese encantado ver más puestas underground”, dijo Tiago. Por esa razón, más que de las obras, prefirió referir otras sensaciones que le dejó su intercambio con las salas de La Habana. “Es impresionante la cantidad de público que asiste a los espectáculos. Es un evento social, que se respira, se siente”, afirma.

Similar impresión tuvo André. “Me encantó ver que un sábado en la noche los teatros están llenos. Fue emocionante. Eso es difícil de lograr en nuestro país. En cuanto a las puestas, solo quiero decir que nos fue difícil entender algunas cuestiones por la cantidad de referencias locales”.

Ya Raquel y Tiago se marcharon. Cada uno iba en busca de nuevos horizontes y motivaciones para crear. Pero en pocas semanas, la pasión por experimentar y hacer confluir las artes los volverá a unir. El próximo encuentro será en Argentina, el venidero mes de marzo, cuando recreen una vez más un TurboLento que en lugar de respuestas, deja muchas incertidumbres.