viernes, 27 de septiembre de 2013

¿La violencia entretiene?



Comentario a propósito de un material audiovisual trasmitido en el programa Béisbol de Siempre, en el que se exhibieron, irresponsablemente, sucesos violentos acontecidos en las Grandes Ligas...



Jesús E. Muñoz Machín


Seis minutos aproximadamente fue la duración del “show” de sucesos violentos que trasmitió el programa Béisbol de Siempre, en la emisión del sábado 21 de septiembre. Los hechos mostrados en el video tuvieron lugar en las Grandes Ligas del béisbol norteamericano. Hubo de todo en el “menú”: pelotazos intencionales, puñetazos, amenazas, gestos obscenos, etc. Incluso, tres humoristas hicieron una parodia de conducta antideportiva, a modo de presentación del material.

Mi primer cuestionamiento a los realizadores del programa está relacionado con el aporte de dicha “propuesta” a la afición deportiva. El referido audiovisual no brindó información de actualidad, ni reflexionó sobre algún tópico de la pelota cubana o internacional. Tampoco ofreció antecedentes históricos —uno de los objetivos y fortalezas del programa en la mayoría de las emisiones— para enriquecer la cultura beisbolera de los y las seguidoras del deporte de las bolas y los strikes, y mucho menos aportó algún ejemplo digno de imitar por las nuevas generaciones que se inician en la disciplina.

Algunos pudieran decir —como me comentara un vecino—, que en ocasiones la televisión solo pretende entretener. Esa afirmación me lleva a la siguiente pregunta: ¿Acaso la violencia divierte?

El día que las actitudes agresivas se disfruten a plenitud, tanto en la televisión, como en otros espacios, tal vez sea demasiado tarde para dar la voz de alarma ante tal fenómeno. La normalización es el principal peligro que enfrentan las sociedades cuando se habla de violencia verbal, psicológica o física. Percibir tales manifestaciones como inherentes a la naturaleza de los seres humanos es un riesgo que no debemos correr.

Es cierto que el video exhibido en Béisbol de… no corresponde a la realidad cubana, pero en nuestros eventos deportivos hemos tenido nuestras propias riñas, discusiones “subidas de tono”, así como jugadores y aficionados lesionados gravemente en disputas prevenibles. Un material así no solo nos recuerda cientos, quizás miles, de sucesos violentos en los terrenos deportivos cubanos e internacionales en los últimos años, sino que puede contribuir a legitimarlos.

Además de convivir con la violencia en los escenarios deportivos, la estamos llevando a la sala de nuestras casas en forma de “espectáculo” televisivo que, me atrevo a asegurar, fue apreciado por miles de amantes del béisbol.

Sería ingenuo pensar que las personas, sobre todo los jóvenes, no consumen materiales audiovisuales violentos por otras vías. El recorrido habitual es internet-flash-computadora o DVD. Pero en ese contexto la responsabilidad es individual. Lo que se exhibe en la Televisión Cubana debe tener un compromiso ineludible con el bienestar social, en este caso, una vida sin violencia.

De igual forma, lo sucedido el sábado 21 de septiembre pudiera interpretarse como una “burla” al trabajo de muchas personas que en Cuba se afanan en campañas por la No Violencia. Espacios como el Noticiero Nacional Deportivo, Pulso Deportivo, la Emisora COCO y la Revista Buenos Días han brindado cobertura informativa a las acciones de la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades, al Proyecto Tod@s Contracorriente y la Red de Deportistas Únete por la No Violencia Contra las Mujeres y las Niñas; instancias desde las cuales se promueve una cultura de paz e incluyen al universo atlético como un escenario fundamental de su trabajo.

El grupo de atletas Únete, por ejemplo, creado el pasado 30 de agosto en La Habana, responde a una iniciativa regional que vincula a 33 naciones de Latinoamérica y es coordinada por Naciones Unidas. El trabajo sostenido en años anteriores posibilitó que Cuba tuviera el privilegio de iniciar y rectorar la Red, y cada proyecto ha tenido como aliados a los medios de comunicación.

Desde hace más de medio siglo se ha acuñado una frase que, sin bien no es del todo cierta y tampoco grata a quienes preferimos el texto escrito, ilustra claramente el impacto de la televisión en nuestra existencia: “Una imagen vale más que mil palabras”. En la actualidad, los mensajes suelen lograr mayor impacto cuando llegan a los públicos a través de productos audiovisuales. Si los realizadores de Béisbol de Siempre son conscientes de ello, deberían utilizar su programa para entretener, pero con buen gusto y sin imágenes violentas.