lunes, 10 de marzo de 2014

La lección de Naymira


Por Jesús E. Muñoz Machín

Mucho se ha hablado en el IX Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) sobre política de cuadros, participación de las jóvenes, funcionamiento integral de la organización, valores, trabajo educativo, indisciplinas sociales y otras cuestiones. Pero allí, entre intervenciones interesantes y otras no tanto, los mejores momentos han llegado a través de historias transformadoras, testimonios arraigados en la vivencia personal, el YO que también puede hacer referencia a la colectividad.

Así nos sorprendió Naymira Reinoso, delegada por el municipio San Juan y Martínez, en la provincia de Pinar del Río. Primero se anunció con una frase contundente, ensayada quizás para romper el hielo, mitigar el nerviosismo: “Con unidad se pueden lograr muchas cosas”.

Luego vino la anécdota, la experiencia transformadora. Relató los avatares de un adolescente sanjuanero que, debido a problemas familiares, abandonó sus estudios en el Instituto Preuniversitario de Ciencias Exactas “Vladimir Ilich Lenin”, en la ciudad de Pinar del Río.

Vive con su madre y padre alcohólicos, con escasos recursos económicos, y eso, sumado a presiones propias de la edad y a no pocas incomprensiones llevaron a que el muchacho tomara muros la decisión más difícil –no la más fácil como se piensa-: dejar la escuela.

Pero allí, en San Juan y Martínez no solo se cosecha el mejor tabaco del mundo, también hay mujeres como Naymira capaces de tender una mano a quien lo necesite.

Por intermedio de la FMC surgió la iniciativa de recaudar fondos y ayudar al adolescente, quien pronto pudo reiniciar los estudios. Luego, paulatinamente, se ha logrado que la mamá del chico se integre a tareas de la organización y a través de la creación de un jardín de plantas medicinales lograron motivarla y devolverle las ganas de ser útil a sí misma y a su familia.

No hay más que decir. Es una historia breve. Naymira no requirió siquiera los tres minutos de que dispuso cada delegada. Fue sucinta, y sin embargo dijo mucho. No dejó una lección de entrega y humanidad.