sábado, 1 de noviembre de 2014

Iguales, hora de cambiar las reglas


Winnie Byanyima, directora ejecutiva de la organización no gubernamental Oxfam Internacional.
Por Jesús E. Muñoz Machín

“La desigualdad dificulta el crecimiento económico, corrompe la política, limita las oportunidades y alimenta la inestabilidad, mientras exacerba la discriminación, especialmente hacia las mujeres”, subrayó Winnie Byanyima, directora ejecutiva de la organización no gubernamental Oxfam Internacional, en el lanzamiento de la campaña global Iguales: es hora de cambiar las reglas, el pasado jueves 30 de octubre.

Oxfam en Cuba acompañará la iniciativa global, amparada en su experiencia de 21 años trabajo en el fomento de la participación y el desarrollo local con equidad, en áreas como el apoyo a la implementación de sistemas alimentarios justos y sostenibles, risilencias* y adaptación al cambio climático. Asimismo, la justicia de género constituye un eje transversal en cada proyecto.

La iniciativa propone como objetivo principal exigir a líderes y lideresas mundiales un trato justo para las personas más pobres y comprometerse en la lucha por erradicar las desigualdades en todas sus manifestaciones. Entre las personalidades internacionales que respaldan la campaña se encuentran los premios nobel de la Paz y Economía, Kofi Annan y Joseph Stiglitz, respectivamente.

Según datos publicados por Oxfam, sólo entre 2013 y 2014 las 85 personas más ricas del planeta aumentaron su patrimonio en 668 millones de dólares al día, lo que equivale a casi medio millón de dólares cada minuto. En un contexto más cercano, los ricos latinoamericanos acumulan alrededor de 2 billones de dólares (similar al PIB de Brasil) en paraísos fiscales.

Desde Cuba mantener la mirada atenta a esta iniciativa mundial será una excelente oportunidad para fortalecer el vínculo con los movimientos progresistas de América Latina que buscan incidir en la reducción de la pobreza y la discriminación, así como favorecer igualdad de posibilidades y oportunidades a las personas en condiciones de desventaja social, la gran mayoría mujeres.

A su vez, los países de la subregión podrán encontrar en la Mayor de las Antillas ejemplos del compromiso gubernamental por mantener niveles adecuados de justicia social, teniendo con paradigmas la educación y la salud gratuitas desde 1959.

Mientras entre 2009 y 2014 más de un millón de mujeres ha muerto durante el parto por deficiencias de los sistemas de salud y la mortalidad infantil es una dura realidad, en Cuba se priorizan ambos indicadores. En 2013 solo ocurrieron 4,2 fallecimientos de niños por cada mil nacidos vivos y 26 defunciones de madres directamente relacionadas con el embarazo, parto y puerperio, lo que sitúa al país entre los referentes mundiales.

La inversión en los servicios públicos todavía constituye un reto en muchas naciones. Por ello los informes de varias organizaciones internacionales enfatizan en los beneficios de la salud y la educación gratuitas para cerrar las brechas entre ricos y pobres. “Un ligero aumento de 1,5% al impuesto sobre la riqueza de los multimillonarios de todo el mundo alcanzaría para que todos los niños y niñas del mundo vayan a la escuela, así como la provisión de servicios básicos de salud en los países más pobres”, subraya la nota oficial de Oxfam.

Asimismo, la campaña Iguales: es hora de cambiar las reglas propone entre sus acciones importantes el freno de la evasión y elusión fiscal, tema que también supone un desafío para Cuba a la luz de las nuevas transformaciones económicas y sociales.

La experimentación con las cooperativas no agropecuarias, la potenciación del trabajo por cuenta propia y la apertura a la inversión extranjera plantean mayores exigencias al sistema fiscal, que incluye como tópicos centrales la recaudación tributaria y la definición del gasto público.

En términos de economía y género también habría que repensar concepciones tradicionales ancladas en la ideología patriarcal, donde los hombres son sujetos principales –y en ocasiones únicos- de los análisis. Ellos se erigen como el centro de los políticas fiscales, pues estas solo tienen en cuenta al varón proveedor que interactúa con las diferentes formas productivas.

Si mujeres y hombres no acceden por igual a los beneficios económicos y no se revalorizan las labores sin remuneración -casi siempre realizadas por mujeres-, las transformaciones pudieran derivar en fortalecimiento de la división sexual del trabajo y mayor desigualdad.

También urge continuar la incidencia en zonas rurales y desfavorecidas que presentan un desarrollo desigual, siempre con análisis que permitan visualizar el impacto específico de las políticas en la vida de mujeres y hombres.

Las reglas deben cambiar en el mundo para evitar la desigualdad. Y Cuba tiene mucho que aportar en experiencias positivas de políticas sociales y, a su vez, no obviar posibles focos de inequidades que pudieran aparecer durante el proceso de transformación que vive el país.

Descargar PDF: Iguales: es hora de cambiar las reglas

Publicado en: http://www.radiococo.icrt.cu/2014/11/01/iguales-hora-de-cambiar-las-reglas/
 
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