lunes, 10 de noviembre de 2014

¿Forma sin contenido?


Las reflexiones sobre la naturaleza sexista y excluyente de los concursos de belleza para hombres ayudan a dilucidar algunos de los mecanismos que favorecen la reproducción de esos espectáculos y su aceptación por parte del público.

Por Jesús E. Muñoz Machín 
Fotos: Tomadas de Internet


¿Se puede crear un hombre que simbolice la belleza universal? Pareciera que no, que sería imposible sintetizar un modelo único de perfección estética masculina. Sin embargo, la sensatez se diluye cuando cuerpos musculosos, caras y cabellos tratados con los cosméticos de última generación reciben premios en concursos para hombres, fenómeno surgido a finales del pasado siglo y popularizado a inicios del XXI.

Los certámenes de belleza masculinos proliferan en todo el mundo, con más o menos aceptación de acuerdo con el contexto. Sin la visibilidad de sus pares femeninos, los eventos que premian el ADN varonil ganan notoriedad en los medios de comunicación, confunden y crean falsas ilusiones de sociedad desprejuiciada y alejada del machismo.

El Mr. Universo Mundial, Mr. Turismo Internacional, así como los Míster Mundo, América Latina, Universo Mundial e Intercontinental, son solo algunos de los concursos de belleza masculinos más populares entre los 31 certámenes internacionales celebrados en 2014.

Ritual misceláneo


Por cercanía geográfica, recibimos más información sobre los concursos de belleza para hombres organizados en países latinoamericanos, entre ellos Venezuela y México, así como los eventos creados por representantes de la comunidad hispana residente en los Estados Unidos.

En la televisión venezolana comenzaron los primeros ensayos en 1992, mientras los mexicanos recuerdan seguramente a Lupita Jones, Miss Universo en 1991, cuando creó “El Modelo de México”.

¿Qué son los concursos de belleza para hombres? Pues eventos muy parecidos a los apodados Miss femeninos, donde se presumen dotes supuestamente naturales, detrás de las cuales hay mucho dinero invertido. Se trata de espectáculos donde las nociones tradicionales de la masculinidad han sido negociadas. La fórmula es una mixtura entre los eventos de fisiculturismo y los concursos para mujeres.

Para que se entienda mejor, la miscelánea supone una simbiosis de Belleza Latina con Míster Olympia, este último un evento dedicado a los forzudos. También hay elementos icónicos que diferencian a los Míster de las Miss, como el hecho de que ellas reciben como premio una corona y ellos una bufanda. La masculinidad mostrada siempre en antagonismo a la feminidad.

Los concursos de belleza para hombres suponen una simbiosis entre Belleza Latina y Míster Olympia, este último un evento dedicado a los forzudos como muestra la imagen.
No basta con el músculo, los muchachos deben sonreír, caminar, bailar y vestir la ropa de turno de los diseñadores fetiches de la cadena televisiva en cuestión. Como escribiera el investigador venezolano José Enrique Finol, ellos son solo cuerpos en movimiento, trofeos para ser lucidos.

En materia de espectáculo de masas, tampoco hay nada que descubrir ya: canto, danza, jurado, desfiles, pruebas y muchos comerciales. Todo aderezado con historias de sacrificio que convierten a los aspirantes en instrumentos de una superproducción.

Los concursantes suelen ser muchachos «ávidos de introducirse en el mundo del estrellato, los modelos, las novelas televisivas y un mundo de fama y dinero, e inclusive a un mundo donde la política y el poder no se encuentran tan lejos (…)», apunta Finol.

Sin vellocino de oro
Aunque los eventos de belleza para hombres ganan popularidad, todavía existe cierta resistencia hacia ellos. Mientras la cultura patriarcal exige a las mujeres ser bellas como atributo indispensable, ellos pueden prescindir de la perfección estética para ser exitosos en la vida.

Míster México.
Si bien los modelos de masculinidad al estilo Rafael Nadal, Cristiano Ronaldo, Leonardo Di Caprio o Richard Gere se convierten en referentes, la industria no ha encontrado el vellocino de oro para perpetuarlos. Algunas hipótesis sugieren que entre los varones aún no ha cuajado la fórmula «genera insatisfacción y lograrás cuerpos estandarizados».

En Cuba, por ejemplo, un hombre con la barriga abultada puede ser símbolo de éxito —sobre todo económico— y algunos hasta se vanaglorian de ello. En contraposición, la mujer con unas libras de más suele ser vista como descuidada o poco femenina.

Aún hay cierto apego a frases estereotipadas como «más feo, más macho» o «los machos no tienen que ser lindos».

Forma que supera al contenido

El título del epígrafe refleja una de las conclusiones del artículo Los concursos de belleza, publicado en el portal digital Rebelión.org. Lo superficial, lo banal, gana espacios en el gusto de las personas que tienen como referentes lo que se le ofrece en los medios de comunicación, apunta el texto.

Quien desee potenciar sus atributos físicos para sentirse bello o bella está en todo su derecho. La contradicción al respecto surge cuando esa aspiración está mediada por la manipulación de quienes lucran con la estética personal.

Aunque estos certámenes no son tan populares en Cuba como los eventos Miss —disfrutados por ambos sexos—, sí ha habido algunas manifestaciones en los últimos años y otras solapadas durante décadas, incluso en celebraciones estudiantiles y fiestas populares.

Las reflexiones sobre la naturaleza sexista y excluyente de esos espacios ayudan a dilucidar algunos de los mecanismos que favorecen la reproducción de esos espectáculos y su aceptación por parte del público.

Las fórmulas para diseñar shows televisivos y generar ansias de consumo están claras. La disyuntiva está en qué hacer para lograr que la inteligencia y la cultura, o sea, el contenido, sean la prioridad en un mundo donde la ecuación en ocasiones se invierte.



¿Sabías qué?

· En 2014 se han desarrollado 31 certámenes de belleza para hombres.

· El evento más mediático fue el Míster Mundo, efectuado en el mes de junio, con sede en Torbay, Reino Unido.

· El concurso de mayor participación fue el Míster Internacional, desarrollado en octubre en Seúl, Corea del Sur. Sin embargo, aún no es comparable con los 101 eventos dedicados a las mujeres, uno de ellos con 127 naciones representadas.