martes, 16 de agosto de 2016

Idamelys, una boxeadora cubana



Cuando Idamelys Moreno Téllez sube al ring se siente como pez en el agua. Baila entre cuerdas y enfoca toda la energía en cada golpe. En el boxeo encontró su verdadera vocación, aunque aún no lo pueda practicar de manera oficial en Cuba.

Texto y fotos: Jesús E. Muñoz Machín

“Los primeros entrenamientos fueron duros, me daba un poco de miedo porque no estaba acostumbrada. Pero desde que me dieron el primer puñetazo, dije: me lo tengo que desquitar...”, me cuenta esta joven de 24 años, mientras se ajusta la indumentaria para comenzar un sparring (tope de entrenamiento).

Hace 10 meses, esta habanera de 55 kilogramos de peso y un metro y 60 centímetros de estatura se colgó por primera vez los guantes de boxear. “Me embullaron unas amistades que conocían de unas muchachas boxeadoras en la CEAR (Escuela Superior de Formación de Atletas de Alto Rendimiento). Fuimos, hablamos con el profesor, y nos aceptó”, rememora.

Guiadas por la novedad, sin mucho conocimiento del deporte, Idamelys y algunas amigas lanzaron golpes al aire, aprendieron lo básico y soñaban con algún día subirse al cuadrilátero. “El año pasado vi como (Yohanis) Argilagos y Arlen López ganaban la medalla de oro en el mundial de Qatar y pensé que yo también podría traer un título para Cuba”.



Pero la estancia en el CEAR no se prolongó mucho. “Estábamos prestadas allí y un día, sin explicaciones, nos sacaron”, afirma.

Entonces recaló en la Sala Rafael Trejo, instalación histórica del “deporte de los puños”, que pese a las pésimas condiciones materiales, se empeña en formar al talento de la capital cubana.

“Nos ayudó Emilio Correa Jr. (subcampeón olímpico y bronce mundial), quien habló con Nardo Flores para que nos entrenara. Emilito dice que él, mi amiga Legnis y yo vamos a ir juntos a los Juegos Olímpicos de 2020”, cuenta la deportista que ya ha transitado por el atletismo, el fútbol y lucha libre.

“Fui velocista en la EIDE (Escuela de Iniciación Deportiva) “José Martí” en Habana del Este, luego jugué en los equipos Industriales y La Habana de fútbol y hasta practiqué lucha, donde alcancé bronce en una copa nacional por invitación”.

Sin embargo, la situación del boxeo femenino es diferente a la del resto de las disciplinas que practicó. Las cubanas aún no pueden subir al ring de manera oficial. Declaraciones recientes de Alberto Puig, presidente de la Federación Cubana de Boxeo, confirman que se estudia la posibilidad de promover la práctica del pugilismo entre las mujeres; pero de autorización todavía nada.

La máxima dirigencia del “buque insignia” del deporte caribeño se ha visto presionada por regulaciones internaciones que exigen a los equipos la inclusión de dos divisiones para mujeres en la próxima edición de la Serie Mundial de Boxeo, justa donde los Domadores de Cuba se erigen como actuales monarcas. Además la Asociación Internacional de Boxeo Aficionado (AIBA) proyecta aumentar la participación de las pugilistas en Juegos Olímpicos, donde ya compiten en las divisiones de 51, 60 y 75 kilogramos.
 “Hay posibilidades de que se apruebe, pero debemos hacer ruido, entrenar, sumar más jóvenes. Incluso, estamos pensando en enviar una carta a Mariela Castro y la Federación de Mujeres Cubanas”.

Además Idamelys asegura que “todas las que están entrenado van a llegar y ser buenas atletas”, pero confiesa que “a veces fallan las fuerzas y se le quitan las ganas de seguir, porque no hay un objetivo concreto y la esa incertidumbre es muy incómoda.”.

Varios días a la semana, Idamelys se traslada desde el municipio Arroyo Naranjo hasta la Habana Vieja para cumplir con agotadoras sesiones de entrenamiento, que debe combinar además con su labor como profesora de Educación Física en la Escuela de Oficios “Julio Antonio Mella”, de su localidad.

“En la casa y el trabajo me apoyan cantidad. Algunas amistades no saben que practico boxeo, pero en el barrio sí lo saben y hasta me dicen la Domadora”, relata la extrovertida muchacha.

Según dice, también ha sido el deporte más aceptado por la familia. “A mi mamá le gustó, confía en que voy a tener resultados. Papá quiere ser el preparador físico y un primo que practica artes marciales me enseña ejercicios para mejorar la elasticidad y la fuerza”.

La “Domadora” apenas tiene referentes pasados o presentes del boxeo femenino a nivel internacional. Tampoco había escuchado de cubanas que como la villaclareña Felicia Mesa causaron sensación hace más de seis décadas. Sí ha compartido sesiones de entrenamiento y admira a Namibia Flores, quien protagoniza el documental Boxeadora, de la cineasta norteamericana Meg Smaker.
Idamelys quiere ser una campeona y trabaja para “tener un estilo bonito”, porque le gusta “pelear con desplazamientos, nunca estar estática”. A su juicio, le falta “muchísimo por aprender en cuanto a la técnica”, por ello planea no apresurar su debut.

“Ahora mismo pudiera subir al ring de manera extraoficial, pero no quiero hacerlo para perder. Quiero estar en el equipo nacional, participar en una serie mundial y competir en la olimpiada de Tokio 2020. En estos cuatro años me prepararé y después que esté allí no hay quien me deje sin medallas”.