Por Lirians Gordillo Piña
Tres veces al día, María Magdalena Vargas Fonseca ve llegar a unas 100 personas al Comedor Pío Pío del Sistema de atención a la familia (SAF), en el municipio capitalino Playa. Vargas Fonseca es administradora de la instalación que ofrece desayuno, almuerzo y comida a ancianos y personas en situación de vulnerabilidad social.
Los 154 ancianos que asisten al Comedor Pío Pío forman parte de los más de 76.000 cubanos adscritos al Sistema de atención a la familia (SAF), programa estatal que ofrece alimentos a personas de bajos ingresos y que reciben subsidios del Estado.
"Todos son adultos mayores de la comunidad. Vienen más hombres que mujeres y una puede notar que son personas que no cuentan con el amparo de la familia, la mayoría viven solos", dijo Vargas Fonseca a SEMlac.
Según el Censo de Población y Viviendas de 2012, el 12,6 por ciento de los hogares cubanos están constituidos por adultos mayores solos. Para estas personas, los servicios que ofrecen el SAF y otras instalaciones públicas son fundamentales.
