jueves, 7 de mayo de 2015

Amanda vuleve a ser noticia


Amanda (arriba) en uno de sus combates en el Campeonato Panamericano Juvenil.

Hace exactamente 14 meses tuve la oportunidad de conocer a Amanda Hernández Rodríguez, una joven luchadora pinareña con muchos sueños y ambiciones en el difícil deporte de los tackles y los desbalances. 

En aquella ocasión ella y su padre acogieron a un equipo de prensa de la Revista Muchacha en su habitual sede de entrenamientos, la Sala Polivalente “19 de Noviembre”, de la más occidental de las provincias cubanas.

Hoy recibí con beneplácito la noticia de su título en el Campeonato Panamericano Juvenil, que concluyó la víspera en la Ciudad Deportiva Habanera. Ahora Amanda es monarca continental en la división de 44 kilogramos, un éxito bien merecido y que evidencia el talento de esta Vueltabajera.



Así reseñó el sitio digital Jit su lauro: “Amanda (…) dejó detrás a la venezolana Naiyeliz Gutiérrez, la estadounidense Regina Doi y la ecuatoriana Leydis Morán. En todo su accionar sumó 26 puntos técnicos a su favor y 16 en contra”.

Y a continuación proponemos la entrevista que nos concedió la prometedora atleta hace un año…


Título: Casualidad y talento

 Amanda Hernández Rodríguez, multicampeona campeona escolar y juvenil en lucha libre, descubrió su pasión por los colchones de forma inesperada.


Por Jesús E. Muñoz Machín 

Fotos: Jorge Camarero Leiva

Un préstamo. Así define Amanda Hernández Rodríguez, atleta de 15 años de edad, el suceso que cambió sus destinos en el deporte. A los 13 años, cuando cursaba el séptimo grado, le pidieron a su entrenador de judo que la cediera por unos meses para competir en la lucha libre de los Juegos Escolares Nacionales de 2011.

“La preparación fue de apenas dos meses, sin embargo, en Ciego de Ávila logré obtener la medalla de oro en la división de los 32 kg.”, comenta. Cinco combates la llevaron a los más alto del podio, excelente resultado para quien llegó al deporte de los tackles y los desbalances fruto de la casualidad.

No obstante, Amanda confiesa que la corona en la tierra de la piña no la convenció para cambiar el tatami por el colchón. Llevaba seis años entrenando judo en la Sala Polivalente “19 de Noviembre”, en la ciudad de Pinar del Río. Su hermano, ex atleta de la misma disciplina, fue quien la llevó de la mano en los inicios.

“Prefería el judo. Le dije los entrenadores que en la lucha no me quedaba, pero con el tiempo me convencieron. Además, los resultados obtenidos sirvieron para darme cuenta de mis habilidades en el nuevo deporte”

Sabia decisión la de Amanda. Luego del título conseguido en 2011 no ha dejado de subir a lo más alto del podio en cuanta competencia ha participado. También obtuvo primeros lugares en los campeonatos nacionales de 2012 y 2013, en las divisiones de 34 y 40 kg., respectivamente. Ha ganado copas pioneriles en La Habana, Camagüey, Matanzas, entre otras provincias.

Según manifiesta, sus principales cualidades como luchadora son la perseverancia y la resistencia física. “Logro ganar muchos combates al final, porque saco la fuerza cuando parece que más cansada estoy”, asegura.

Amanda ya decidió que su vida estará ligada a la lucha libre por mucho tiempo. Actualmente entrena en la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE) “Ormani Arenado”, de la capital vueltabajera, bajo la tutela de Lázaro Lazo Triguero y Gilberto Leal Álvarez.

Amanda (derecha), en uno de sus entrenamientos.
Con naturalidad revela que aspira a representar a Cuba en eventos internacionales y que de las principales atletas de la Isla admira a Lissete Echavarría (72 kg.), campeona panamericana en la cita de Guadalajara 2011 y una de las tres luchadoras cubanas que han competido en justas del orbe.

A pesar de los buenos resultados de la lucha libre femenina en las categorías escolares, Amanda considera que aún es muy poco el apoyo en la más occidental de las provincias cubanas. “Necesitamos que se hable más del deporte y que se reconozca más a las atletas”, señala.

Amanda no pudo disimular su nerviosismo durante todo el diálogo. Por ello cuando concluí las peguntas, dije: “Ves, que no fue tan difícil”. Ella sonrió, pero la expresión de su rostro reveló que esta entrevista fue quizás uno de sus combates más difíciles.