lunes, 25 de mayo de 2015

Emiliano Tellería: historias de béisbol (II)


Emiliano al centro.

Gilberto “Mocha” González, el zapatero

En 1957 llegaron a Pinar del Río varios scout -conocidos también como ojeadores o cazatalentos-, entre ellos Napoleón Heredia, quienes trabajaban para la sucursal de los Piratas de Pittsburg, equipo de las Grandes Ligas de béisbol en los Estados Unidos.

Para la ocasión citaron a un grupo de peloteos de la provincia, pero Emiliano no estuvo entre ellos. El encuentro con los ojeadores sería en el Estadio Borrego Park, en la ciudad de Pinar del Río. Parecía que el tercera base de “Los Petroleros de Ovas”, de probado talento en los campeonatos provinciales, no podría mostrar sus habilidades ante los cazatalentos.


El curso de la historia lo cambió la sencillez y la humanidad del protagonista de esta anécdota.

Emiliano estaba sentado en los palcos del estadio de Puerta de Golpe, porque ese día no jugaba su equipo. Estaba allí, pero con el pensamiento en el Borrego Park y en la oportunidad perdida, o al menos postergada, de jugar en el béisbol norteamericano y mejorar la situación económica de la familia.

Pero allí estaba Gilberto “Mocha” González[1], zapatero y ferviente aficionado al béisbol. “Mocha”, como le llamaban en el pueblo, le preguntó: “Ven acá Milo, tú no vas a ir a las prácticas con los americanos”.

- “No me citaron”, respondió lacónico Emiliano.

Gilberto insistió en que debía ir y probar suerte. Logró convencerlo, pero había otro inconveniente. Emiliano confesó apenado que no tenía dinero: “No tengo una peseta y la guagua sale a las doce y media”.

Gilberto sonrió. Le dijo que eso no era problema y le dio cuarenta centavos, lo que costaba el transporte público para ir a la ciudad y regresar.

Milo siempre evoca que no fueron sus habilidades, ni los cazatalentos quienes lo llevaron al béisbol profesional, sino la humanidad de Gilberto “Mocha”, el zapatero.

[1] Luego fue entrenador de equipos de segunda categoría en el béisbol pinareño.

Continuará...