jueves, 7 de enero de 2016

Machismo a la cubana V: ¿Apostando por el cambio?

Jóvenes cubanos.
Por Sara Más y Jesús Muñoz. Revista Mujeres

Encuestas realizadas en 2010 por el Centro de Estudios de la Mujer, entre personas jóvenes, evidencian algunas variaciones en relación con roles, funciones, cualidades y atributos asociados tradicionalmente a lo masculino y a lo femenino.

Por un lado, creen que el ámbito público dejó de ser un espacio predominante en lo masculino y excepcionalmente femenino, y perciben mayor participación de los hombres de su familia en las tareas hogareñas y el ejercicio de una paternidad más responsable.


Se ha enriquecido la variedad de cualidades atribuidas a hombres y mujeres, sobre todo para estas últimas, con la frecuente inclusión en sus identidades de valores como inteligencia, creatividad, resistencia, fortaleza, independencia. Para los hombres se consideran ya cualidades como la ternura, la solidaridad y ser buen padre.

Si bien para la mayoría de las jóvenes la maternidad continúa siendo el eje de su identidad de género, ya no lo es de forma exclusiva, sino que se comparte con otros intereses y aspiraciones, particularmente profesionales, que a veces se anteponen como meta para después tener hijos.

El estudio reveló, asimismo, insatisfacciones para ambos, aunque ellos manifiestan menos inconformidad con su género que las muchachas. Ellas perciben aún prejuicios y subvaloración que las llevan a expresar frases como: «A veces no se nos da el lugar que merecemos»; «sufrimos discriminación»; «existen roles impuestos por la sociedad que te hacen dudar que es bueno ser mujer»; «casi siempre los hombres son machistas y abusadores con nosotras»; «a nosotras la sociedad nos lleva más recio si hacemos algo mal hecho» o «los hombres tienen más libertad». Aluden también a los altos costos de la sobrecarga doméstica y la maternidad en detrimento de su independencia y tiempo para sí mismas.

Tomada de Juventud Rebelde.
Ellos, en tanto, sienten inconformidad al tener que cumplir con roles tradicionales de ser hombre, cuando «no se nos permite ser demasiado cariñosos, llorar o mostrar sentimientos de debilidad»; «debemos ser decididos, arrojados, conquistadores por naturaleza», o «estamos más obligados socialmente a ocultar la sensibilidad» y a llevar la «carga económica de la casa impuesta por la sociedad». Por ser delicados, inteligentes, responsables, a veces son mal mirados por algunas personas, se lamentan.

Aunque estos estudios cualitativos no dan una respuesta precisa ni homogénea sobre la intensidad de cambios y tradiciones, denotan que hay una actitud crítica, sobre todo en la juventud, que pudiera quedarse solo en la queja o traducirse en una actitud transformadora que ayude a promover los cambios, subrayan sus autoras.


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