miércoles, 12 de octubre de 2016

Trabajo por cuenta propia…rompiendo con estereotipos machistas



 Por: Lirians Gordillo Piña

Proyectar, asumir y desarrollar proyectos económicos propios puede significar para las mujeres un cambio de 360 grados en sus vidas. Pero algunos proyectos pueden aportar un plus, desde el momento en que ellas se insertan en espacios “tradicionalmente” reservados para los hombres. Este es el caso de Velocuba, un negocio particular que fue conociéndose de boca en boca pues estaba conformado por jóvenes que se dedicaban al arreglo y alquiler de ciclos.
Nayvis Díaz Labaut es una ingeniera de 40 años y creadora principal de Velocuba que cuenta con dos talleres de reparación y alquiler de ciclos. La idea surgió en 2013 a partir de que se ampliaran las actividades para ejercer por cuenta propia.

“Hice un estudio de mercado por toda la ciudad alrededor de seis meses y detecté que había pocos negocios vinculados al mundo de las bicicletas. Los pocos que existían no tenían un trabajo de imagen y una concepción de los servicios y la calidad definidos. Se me ocurrió además hacerlo solo con mujeres. Hoy muchas personas que vienen, incluso de otros países, me cuentan que no habían visto un negocio como este, dirigido y operado por mujeres, aunque ahora tenemos dos hombres en sus inicios todas éramos mujeres.”, dijo Díaz Labaut a Mujeres.

La ingeniera industrial de profesión abrió en 2014 el primer taller (calle 21 entre K y L, Vedado) junto a la ciclista profesional Dayli Carvó Interian, dos años después el proyecto ha crecido desde el punto de vista comercial y también comunitario.

“Un negocio que tenga una buena comunicación interna, se refleja en la atención al cliente directamente. Por ejemplo, defendemos la atención personalizada y hemos tomado medidas para que eso sea factible.”, afirma la emprendedora habanera.

Hoy Velocuba ofrece visitas rutas y recorridos por sitios de interés histórico y turístico. Su público es nacional y extranjero y para cada grupo tienen estrategias particulares.

En los talleres las sillas de ruedas se arreglan gratis; niñas y niños reciben un 50% de descuento, mientras que estudiantes universitarios y personas jubiladas se benefician con un 30% de descuento.

La bicicleta contribuyó a la liberación de la mujer. Tomada de www.ciclografias.com
Aportar a la comunidad es un valor que defiende Díaz Labaut.

“Ahora estamos por hacer unas segundas conversaciones con la Oficina del Historiador para hacer las Rutas y Andares en bicicletas, con un precio módico para los cubanos. Más que un ingreso es un aporte a la comunidad, pero no importa aunque signifique una reducción de mis ingresos es nuestra manera de apoyar a la comunidad. Quisiéramos que en Cuba se retomara el uso de la bicicleta como cultura. Por ejemplo sería muy bueno que en el mismo Centro Histórico de La Habana, un lugar que debe conservar su arquitectura, sus calles de adoquines, se estableciera como en otras partes del mundo, algún día donde queda cerrado para la circulación de autos y solo se permitan bicicletas. Eso ayuda a la ciudad, a las personas, al medio ambiente”, reflexiona.

Por su experiencia de más de 15 en el sector empresarial, y específicamente en la rama de recursos humanos, la dueña de Velocuba dedica un espacio importante a la superación de quienes trabajan en sus talleres.

Temas técnicos y también relacionados con la atención al cliente forman parte de pequeños módulos que ella misma prepara e imparte.

Esfuerzo, sistematicidad y empeño han sido factores claves para el desarrollo de esta iniciativa económica. Herramientas de la comunicación y también del mundo empresarial contribuyen al desarrollo de Velocuba.

No obstante, al igual que la mayoría de propietarias y propietarios en el sector no estatal, esta emprendedora sufre la ausencia de un mercado mayorista donde pueda adquirir las piezas de repuesto y otros implementos necesarios.

“Más del 80 % de nuestros clientes son nacionales y no tenemos la posibilidad de acceder a tiendas mayoristas, donde yo pueda comprar lo que necesitamos para las reparaciones y así ofrecer un servicio más rápido, con calidad y con menos costo para mí y para mis clientes”, afirma la pequeña empresaria.

Otro de los sueños es que Velocuba pase a ser una cooperativa. Los vínculos laborales, la comunicación horizontal y los mecanismos de trabajo participativos son realidades que hoy pudieran aportar a que en un futuro ese anhelo se concrete.