viernes, 27 de enero de 2017

El Proyecto, un documental cubano que vence obstáculos


El director de la cinta apenas pudo filmar durante tres, de los 15 días programados para el rodaje. Foto: Tomada del facebook de Alejandro Alonso.
El joven cineasta Alejandro Alonso develó fragmentos de la realidad de personas que viven en antiguas escuelas convertidas en viviendas.

La Habana- La negación de filmar en una antigua escuela convertida en viviendas, así como intensos procesos de guion y posproducción, marcaron el devenir del documental El Proyecto, dirigido por el joven realizador cubano Alejandro Alonso.

El largometraje de 60 minutos de duración se estrenó en la última edición del espacio Cine bajo las Estrellas, organizado por la Embajada de Noruega en Cuba los últimos martes y miércoles de cada mes, en la propia sede diplomática, ubicada en el barrio habanero de Vedado.

“Es una cinta que intenta mostrar los tropiezos sufridos, cuando al tercer día de los 15 programados para el rodaje (las autoridades) nos dijeron que debía pararse y la película no se podía hacer”, comentó Alonso durante el intercambio con el público, el pasado 25 de enero.

Al respecto, agregó que crearon “un producto final con prácticamente cuatro horas de material audiovisual, una buena parte generada en 3D, algunas horas de la investigación previa e imágenes de archivo”.

A su juicio, “El Proyecto se terminó de concretar como respuesta a esa negativa de no poder filmar, lo que también quedó reflejado en el material”.

Alejandro Alonso. Foto: AHS.
Durante la etapa de indagación, Alonso visitó unas quince instalaciones escolares de la enseñanza preuniversitaria en el campo, cerrados a finales de los años 90 y la primera década de los 2000.

“Algunos de esos preuniversitarios se convirtieron en comunidades oficiales, con apoyo en cuanto a recursos, pero otros son asentamientos clandestinos, en los cuales viven muchos de los maestros que decidieron quedarse en sus antiguas aulas”, apuntó el cineasta, de 29 años.

Precisó, además, que si bien “el relato narra la cotidianidad de quienes residen en esos lugares, una parte de la historia es abordada desde la ficción”.

Alonso destacó también que sus proyectos “suelen partir de locaciones y el interés por un determinado espacio para luego comenzar a trabajar con los personajes y el guión”.

Apuntó que en el largometraje “aparecen seis o siete preuniversitarios, cuya arquitectura es muy similar y eso ayudó a construir un espacio aparentemente único, cuando en realidad es un puzle de imágenes de distintos lugares”.

Para Yamila Marrero, productora del filme, “fue un audiovisual interesante, con un arduo proceso de guión y posproducción que unió mucho al equipo encargado de dar vida al producto final”.

Por su parte, Lisandra López, guionista de la cinta, reveló que la idea inicial “iba más desde un punto de vista observacional, partiendo de la relación entre los preuniversitarios y el motivo de su cierre, pero cuando se prohibió filmar pasó a ser una reflexión más profunda, una película de ensayo”.

Además, resaltó que en un breve lapso de tiempo pasaron “de no tener casi material rodado, a tener mucho entre la investigación previa y las imágenes de archivo”.

“Incluso, hemos llegado a cuestionarnos si fue acaso más interesante la obra después de todo lo sucedido, porque salió una película más personal”, afirmó.

El martes 24, el público asistente al espacio Cine bajo las estrellas también pudo apreciar el corto cubano Batería (2015), dirigido por Damián Sainz, que describe las dinámicas de un espacio clandestino a las afueras de La Habana, donde acuden hombres homosexuales en busca de sexo y refugio. (2017)

Tomado de: http://www.ipscuba.net/cultura/el-proyecto-un-documental-cubano-que-vence-obstaculos/