lunes, 9 de junio de 2014

1914. Montevideo: Batlle



Eduardo Galeano en Memorias del Fuego III.

Escribe artículos calumniando a los santos y pronuncia discursos atacando al negocio de venta de terrenos en el Más Allá. Cuando asumió la presidencia de Uruguay, no tuvo más remedio que jurar por Dios y por los Santos Evangelios, pero en seguida aclaró que no creía en nada de eso.

José Batlle y Ordóñez gobierna desafiando a los poderosos del cielo y de la tierra. La Iglesia le ha prometido un buen lugar en el infierno: atizarán el fuego las empresas por él nacionalizadas o por él obligadas a respetar los sindicatos obreros y la jornada de trabajo de ocho horas; y el Diablo será el macho vengador de las ofensas por él infligidas al gremio masculino.

—Está legalizando el libertinaje —dicen sus enemigos, cuando Batlle aprueba la ley que permite a las mujeres divorciarse por su sola voluntad*.

—Está disolviendo la familia —dicen, cuando extiende el derecho de herencia a los hijos naturales.

—El cerebro de la mujer es inferior —dicen, cuando crea la universidad femenina y cuando anuncia que pronto las mujeres votarán, para que la democracia uruguaya no camine con una sola pierna y para que no sean las mujeres eternas menores de edad que del padre pasan a manos del marido.


*En 1913 se aprobó en Uruguay la Ley de divorcio por sola voluntad de la mujer.

Cuba: En nuestro país la Ley del Divorcio se aprobó en 1918.