martes, 2 de junio de 2015

Emiliano Tellería: historias de béisbol (III)


Estadio Borrego (Antaño Borrego Park). Imagen actual.

El muchacho que impresionó a Napoleón Heredia

Con el traje y el guante en un cartucho se fue Emiliano Tellería al Borrego Park.

Me quedé sentado en la grada mirando a los demás. En eso Napoleón Heredia, extercera base del Cienfuegos profesional y scout de los Piratas de Pittsburg, le preguntó:

- “Oye muchacho, tú juegas pelota”.


- “Sí”, respondió Milo.

- “¿Y qué pasa?” –volvió a interrogar Napoleón.

- “No estoy en la lista” –contestó el muchacho.

Napoleón le pidió que bajara al terreno.

En las carreras y los tiros fue uno de los que más sobresalió. “Me dijeron que lanzara para medir la potencia del brazo y la pelota fue a dar al techo de zinc del estadio. Eso impresionó a Napoleón. Luego, en el fildeo y el bateo, estuve parejo con el resto de los jugadores”, relata.

Estadio Borrego. Campeonato escaolar.
También jugaron un partido y el delgado, pero fibroso muchacho de Puerta de Golpe conectó jonrón. Emiliano lo rememora así lo sucedido aquella calurosa tarde: “Fui el único seleccionado entre muchos buenos peloteros. Allí estaba, incluso, el jovencito Tony Oliva, que luego llegó al Salón de la Fama del béisbol de Grandes Ligas.”

Milo no se creyó estrella. Sabía que aún debía madurar como pelotero. Los cazatalentos no vinieron en busca de peloteros consagrados, sino de jóvenes talentosos capaces de alcanzar la maestría deportiva en las diferentes ligas del béisbol rentado de los Estados Unidos.

Continuará...

Trabajos relacionados: 

Emiliano Tellería: historias de béisbol I

Emiliano Tellería: historias de béisbol II