miércoles, 10 de junio de 2015

Emiliano Tellería: historias de béisbol (IV)


El recorrido de Emiliano.

El año de espera


Milo fue a solicitar visa de turista a la embajada norteamericana en La Habana como le había pedido el scout  Napoleón Heredia.

Un tío le consiguió varias cartas de recomendación que avalaran el estatus de joven trabajador y le recomendó que mencionara tener algunios ahorros y manifestara intención de "ir a conocer" y "trabajar un tiempo" a los Estados Unidos, nada de emigrar definitivo.


La primera y única pregunta del funcionario en la sede diplomática fue sobre el supuesto dinero ahorrado:

- “¿Tienes dinero?”

- “Sí” - respondió Tellería.

- “Pues entonces deposítelo en el banco y venga a buscar la visa”, concluyó el funcionario.

Milo asintió con la cabeza y se marchó. Durante varias semanas trató de contactar con Napoleón en Jacksonville, pero no tuvo suerte. Parecía que el sueño de jugar béisbol profesional en el vecino país no se cumpliría. Sin perder tiempo regresó a trabajar en las escogidas de tabaco.

...

Un año transcurrió desde el día en que el muchachito de Puerta de Golpe impresionó a Napoleón Heredia. Corrían los primeros meses del año 1958 cuando a la más occidental de las provincias cubanas llegaron scout de varios equipos de las ligas de la pelota rentada norteamericana.

Por esa fecha llegó a casa de Emiliano un telegrama de Napoleón Heredia que le anunciaba su próxima visita a la provincia y le pedía además que no firmara contrato con ningún otro cazatalentos.

Poco después Heredia regresó a Pinar del Río. Tellería repitió las pruebas de habilidades y volvió a sobresalir. Apenas pasaron dos semanas cuando Napoleón se presentó a la cuartería donde vivía Milo para firmar un contrato inicial con la organización de los Piratas de Pittsburg.

El joven vueltabajero y otros trece peloteros de diferentes provincias del país se encontraron en La Habana. El lugar pactado fue un hotel cercano a la terminal de ferrocarriles del municipio Habana Vieja. De allí partieron rumbo al aeropuerto.

Emiliano viajó a la Florida, en Estados Unidos, con una pequeña mochila, espaciosa para sus pertenencias, pero minúscula para guardar los miles de sueños que atesoraba a sus 21 años.

Continuará...

 Trabajos relacionados: 

Emiliano Tellería: historias de béisbol I
Emiliano Tellería: historias de béisbol II 
Emiliano Tellería: historias de béisbol III