lunes, 7 de diciembre de 2015

Machismo a la cubana (III): Ni más ni menos machos



Existen estereotipos de rudeza asociados al hombre rural cubano.

Por: Jesús Muñoz Machín y Sara Más Farías

Una creencia extendida en Cuba refiere que el machismo está mucho más arraigado en las zonas rurales. Sin embargo, especialistas prefieren hablar de manifestaciones diferentes, en lugar de estigmatizar a hombres y mujeres de campo.

La realidad denota avances y resistencias al cambio, sugiere Dilcia García, responsable de género de la Asociación Cubana de Producción Animal (ACPA).

«No creo que el hombre rural sea más machista que el de la ciudad, aunque hay un estereotipo de rudeza asociado a las condiciones del campo, a su modo de caminar, de vestir, de comportarse… Hay un pensamiento machista, pero creo que eso está cambiando», afirma.

Según su experiencia, «los hombres rurales son muy sensibles, quizás por su cercanía a la naturaleza y el hecho de vivir una vida más tranquila. Por otra parte, defienden su posición de varones, porque desde la cultura les enseñan que son los fuertes y deben tomar las decisiones», acota la experta.


García asegura que cuando a los hombres se les explica dónde y cómo se manifiestan las desigualdades, algunos sienten vergüenza. «Se dan cuenta de cuánto daño han provocado a sus parejas, a sus familias, por esos conceptos machistas».

Dilcia García, responsable de género ACPA.
Además, señala que se perciben progresos referidos al liderazgo y empoderamiento económico de las mujeres. Y cuando eso sucede «su valor personal y profesional es más reconocido por los esposos y cambia la manera en que las ven en la comunidad».

La responsable de género en ACPA subraya que para generar cambios se debe trabajar más con la familia y, sobre todo, discutir sobre los modos en que se expresa el machismo en las relaciones de pareja.

Con ese criterio coincide la psicóloga y Máster en sexualidad Livia Quintana, quien realizó pesquisas en cuatro municipios de la región oriental: Jiguaní y Manzanillo, en Granma, y Guamá y Tercer Frente, en Santiago de Cuba.

Asumir el rol de padres como validación de hombría y ejercer presiones sobre las mujeres para tener descendencia fueron algunas de las manifestaciones de machismo más evidentes en las indagaciones sobre paternidad, maternidad y toma de decisiones sobre la reproducción, destaca la investigadora del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana (CEDEM).

Quintana indica que «algunos hombres, mayormente de mediana edad, revelan su deseo de formar pareja con mujeres por dondequiera que van. Y luego agregan que si pudieran tener hijos e hijas con esas muchachas, sería mucho mejor, visto como una forma de reafirmar su masculinidad».

Esos mismos hombres, precisa, suelen tener más de dos hijos y no necesariamente llegan a establecer un vínculo habitual con ellos.

Para la especialista, ello coincide «con los testimonios de madres solas que sufrieron el abandono de sus parejas, en ciclo que se repite una y otra vez. Llegan a tener uno, dos, tres y hasta cuatro hijos con hombres diferentes».

El protagonismo casi exclusivo de los varones en la toma de decisiones sobre el momento y lugar de la iniciación sexual evidencia también el machismo en los temas salud sexual y reproductiva en jóvenes.

«Ellas afirmaban que lo deseaban, pero en muchos casos no hubo negociación referente a ese inicio. Además, suele ocurrir en casa de los hombres o en un sitio escogido por él, en ocasiones sin consultarlo con la muchacha», destacó la profesora.

Al respecto, fueron comunes frases como: Él me llevó, se encargó de todo, fuimos a visitar a su mamá y no había nadie, de pronto estábamos solos, tenía miedo, pero me gustó, entre otras.

La psicóloga acota que «son numerosos los casos en que los varones preparan, dominan y deciden cómo se hace todo».

Publicado en revista Mujeres


Trabajos anteriores: 
Machismo a la cubana I
Machismo a la Cubana II: Rompiendo barreras