lunes, 18 de junio de 2012

¿Política editorial o censura? Esa es la cuestión.

Genesis: No solo los especialistas del campo de la comunicación perciben que algo anda mal en los medios cubanos. Puede que a este trabajo le falten algunos argumentos, pero es válido escribir. Ojalá otros lo hiecieran. Allá va eso...

Tomada de joselopezsanchez.wordpress.com

Por: Deivy Colina Echevarría, estudiante de 4to año Historia del Arte


Hacia el interior de nuestros medios de comunicación se respira el sabor de la interrogante que lleva por título ese trabajo. Acercarnos un poco al "deber ser" de dichos medios, será el objetivo del presente texto. Esa es una de las tantas cuestiones que a diario toma voz en nuestra cotidianeidad. Las causas van desde la el "mareo institucional" que se experimenta (y es visible) al interior el sector encargado de expandir la información, amén de carácter que esta tenga, hasta las personas que se encargan de la elaboración del mensaje a transmitir.

Es lícito reconocer algunas de las funciones que deben cumplir nuestros medios con el fin de satisfacer las necesidades del público al que van dirigido sus empeños. Informar, como primera tarea, para poder compartir y conocer los hechos que suceden en el entorno en el que vivimos. Educar, que vas mas allá de la transmisión de los valores culturales de las distintas generaciones existentes en la humanidad, aunque este es uno de los principales. Entretener, no solo se vive de la noticia, también se necesita un momento de relajación. Formar opinión, reconociendo la variedad de receptores a los que va enfocado el mensaje y dependiendo del medio (o canal si es televisión) en que se emita la información. Persuadir (no siempre tiene que ser sinónimo de lo terrible), mediante el convencimiento al receptor sobre un tema o sobre algo específico y utiliza la argumentación como soporte principal y parece ser su fin. Y por último promover, basándose en la difusión de productos y servicios, los que son necesarios para los individuos y para la sociedad en general.

La comunicación debe ser construida entonces, desde distintas maneras y espacios, siendo los medios formales y masivos los que más aportan en este proceso; sin embargo, sentimos en muchas ocasiones que, lo transmitido no es exactamente igual a la realidad, sino una elaboración de la misma, y deficiente además. Ejemplo: nuestras telenovelas. Las personas se cansan hasta de su entorno, y sobre todo de la sobredosis que reciben de él.

En nuestro país sentimos todo el tiempo que los medios no han sido capaces de salirse del tipo de trabajos que ejercen por varios factores. Aquí es donde entra a jugar su papel la censura debido a la reprobación de algunos contenidos, los cuales no son emitidos por los diferentes espacios, pues trastoca la línea editorial o la ideología de la organización. De esta forma, la información que se da no es completa, pues una parte de ella a desaparecido porque a alguien no le parece bien. Ese empeño con el fin de responder a los principios institucionales (y otra vez estamos escuchando que no podemos salirnos de la norma) es lo que ha llevado a la pérdida de la objetividad y la calidad, impidiendo a los receptores al conocimiento general de la información.

Por otra parte, la manipulación de la información no queda al campo. Esa manía de cambiar o intervenir las ideas que un medio emite, con el fin de elevar posturas ideológicas determinadas; o cuidarle la espalda a alguien ya va siendo bien cansona. Organizar de manera diferente los hechos, más que credibilidad, provoca disturbios y desconfianza.

Sin olvidar que los medios de comunicación son fundamentales en cualquier sociedad, en tanto transmiten información y emiten opiniones que permiten socializar conocimientos e imaginarios, hay que trabajar en la cultura del respeto hacia lo que se hace y se dice. Conocer las pulsaciones del ambiente donde vivimos también es tarea de nuestros mass media en ese empeño de satisfacer los derechos y deberes de la ciudadanía.