martes, 20 de junio de 2017

VASECTOMÍA Y MASCULINIDAD, ¿ACEITE Y VINAGRE?



Nota del editor del blog: Este artículo, publicado en 2014 en el periódico Vanguardia aún tiene total vigencia. Interesante y cuestionador de la masculinidad hegemónica y de cómo los prejuicios y los estereotipos que rodean la sexualidad de hombres y mujeres, repercuten negativamente en aspectos importantes de la cotidianidad de una pareja y/o familia.

Por Liena María Nieves Portal

Nadie se percata, pero hace mucho que a ella le preocupa más su integridad física que el placer del hombre con quien ha compartido más de la mitad de su vida. Cuarenta y tres años sobre este mundo, dos hijos adolescentes, cinco abortos inducidos y una premenopausia, que, a ratos, la deprime y le advierte que las maravillas de las cuatro décadas solo brillan en la letra de una canción, son motivos suficientes para exigirle una tregua a los hábitos de un matrimonio que solo complace a una mitad de la naranja.

Lo probó todo, pero nada parece contener una fertilidad que se torna más indomable que los saltos de agua del Niágara, y el acto hermoso al que tiempo atrás se entregaba tras el más mínimo chispazo de atracción, hoy se convierte en una ruleta rusa predestinada a acertar, una y otra vez. Sin embargo, él la desea, y tanto, que está dispuesto a mimarla en las horas de dolor y malestares que sobrevendrán tras la cirugía.

Considera que es lo mejor para ambos, y por el camino que han tomado las cosas, la ligadura despunta como la única vía para reivindicar el sexo como un momento de placer.

El consenso resulta casi unánime a la hora de elegir a la mujer como la candidata ideal a responsabilizarse por el control de la natalidad, dado que, evidentemente, somos las mujeres quienes asumimos los riesgos del embarazo y el parto, o, de lo contrario, de abortos inducidos que ocultan más espinas que rosas tras la pretendida «solución». De hecho, muchas proyectamos este paso con años de antelación, previendo, sobre todo, las jugarretas hormonales del climaterio, que a tantas damas maduras las han sorprendido con maternidades otoñales.

Sin embargo, tal parece que ellos olvidan que también pueden controlar de manera permanente su fertilidad, y lo que para las mujeres constituye un riesgo superior y mucho más doloroso, los hombres pudieran resolverlo en una mañana y con un ínfimo margen de complicaciones.

No sería justo generalizar, pues subsisten unos pocos decididos que no asumen la opción de la esterilización masculina como una agresión a su virilidad, sino como un acto de amor y comprensión hacia su compañera. De cualquier manera, en una cultura patriarcal donde la valía de un hombre se calibra en potencia y dimensiones, todo lo que atente contra «san Macho» es repudiable y absurdo.

La vasectomía no solo existe en películas francesas o en tierras donde la igualdad de derechos y deberes no se aplican de modo único a la salud y la educación. Sin embargo, el temor, el desconocimiento y el machismo patrimonial boicotean toda posibilidad de negociar un asunto tan elemental para las parejas.

Sobran mitos al respecto. Sirvan entonces estas líneas para despejar caminos y, por qué no, imponer justicia en la cama.

ELLOS, ¡NI PENSARLO!

El doctor Marcos Chaviano Hernández acumula más de tres décadas como especialista en Urología y figura entre el equipo de expertos del Centro de Reproducción Asistida de Baja Complejidad de Villa Clara. Confieso que inicié con tantas dudas como curiosidad, pues, aunque me avergüence admitirlo, también me punzaba alguno que otro escepticismo, de esos que amamantan la ignorancia y los prejuicios.

Una amiga me había comentado que su hermano decidió realizarse la vasectomía tras el nacimiento de su tercer bebé, hecho que bastó para levantar oleadas de repudio y burlas entre amigos y familiares. ¿En qué parte del mundo se había visto que un ingeniero mecánico aceptara que lo «castrasen»? Con esa anécdota rompimos el hielo, y la sonrisa franca del doctor Chaviano confirmó mi suposición: el miedo al estigma social que supone el renunciar a la capacidad de engendrar hijos constituye el principal obstáculo para optar por esta cirugía.

«Imagínate cuántos casos habré tratado en más de 30 años de trabajo, y en todo ese tiempo creo que no suman más de 20 los hombres que se hicieron la vasectomía. Es increíble, pero muchas veces son las propias mujeres quienes fomentan esta reticencia contra una operación tan simple y efectiva, pues temen que el desempeño sexual de sus parejas merme en algún sentido».

— ¿Y esa desconfianza se basa en algún riesgo real? 

—En absoluto. La vasectomía resulta una cirugía menor para la que se emplea anestesia local; es ambulatoria, mínimamente invasiva y muy efectiva. O sea, si la comparamos con la salpingectomía femenina (ligadura), en la que sí hay que abrir la cavidad abdominal y el peritoneo, y el porcentaje de manipulación y probabilidades de complicaciones es mucho mayor, la esterilización masculina despunta como la elección más inteligente y equitativa para la pareja que decide no traer más bebés al mundo.

«El machismo del cubano constituye el oponente por excelencia, dado que muchos piensan que el hombre operado padecerá de impotencia u otros trastornos, y eso es un error totalmente infundado. De hecho, tras someterse a la cirugía, las relaciones sexuales le resultarán mucho más placenteras, pues no deberá preocuparse por el riesgo de un embarazo, y su pareja lo acompañará de manera más libre y despreocupada. La única diferencia que impone la cirugía es que el semen carecerá de espermatozoides, y ello no restringe nada referente al placer del coito ni al volumen de la eyaculación».

— ¿En qué consiste la cirugía?

—Se trata de bloquear el paso de los espermatozoides. Por tanto, la vasectomía resulta una intervención en la que se realizan un par de incisiones en los conductos deferentes, encargados de transportar los espermatozoides desde los testículos hasta la uretra. Una vez realizada la operación, las células sexuales masculinas no pueden salir y fecundar el óvulo, lo cual determina el éxito de la operación. Repito que el volumen de semen en cada eyaculación no experimenta cambios importantes tras la cirugía, pues el 90 % del plasma seminal es el resultado de la unión de varias sustancias originadas en la próstata, las glándulas bulbouretrales y la vesícula seminal.

«Muy pocas operaciones son tan sencillas como la vasectomía, pues el paciente recibe el alta a las pocas horas y se recupera en cuestión de una semana o menos, si cumple con las orientaciones de su médico. Evitar esfuerzos físicos y el consumo de alcohol lo protegerá de infecciones y otros riesgos, y en cuestión de días, si se siente bien, podrá reiniciar su vida sin limitaciones de ninguna índole».

El éxito de la intervención quirúrgica se comprobará a los 60 días, mediante la realización de un espermograma, que comprobará la ausencia de espermatozoides en el semen. El doctor Chaviano refiere que la pareja podría correr el riesgo de un embarazo no planificado durante los tres meses posteriores, pues resulta común que algunos espermatozoides queden fuera de los testículos.

La recomendación rutinaria de los especialistas consiste en emplear algún método anticonceptivo hasta que se verifique la total azoospermia del líquido seminal, lo cual ocurrirá en un lapso breve.

—La vasectomía, ¿es definitiva?

—Sí, y de hecho, lo que popularmente se conoce como reversión quirúrgica, consiste en una operación muy compleja cuyo éxito no se garantiza. O sea, que quienes deciden someterse a dicha intervención, han de tomar en cuenta factores tan vitales como la futura imposibilidad de fecundar un hijo por vías naturales. No se recomienda para hombres menores de 30 años sin familia propia, pues quizás críen y amen a los niños de su pareja, pero esta situación podría variar. Sin embargo, para quienes ya están satisfechos con su paternidad y tomaron la decisión de manera consciente, la vasectomía ofrece la garantía de que el azar o los fallos en la anticoncepción no determinarán nunca más su vida.

— ¿Dónde pueden encontrar información al respecto las parejas que opten por la vasectomía como método para el control de la natalidad?

—Los hombres interesados pueden acudir a las consultas de Urología, existentes en todos los policlínicos de la provincia, y de manera escrita, incluyendo sus datos personales, expresarán su deseo de realizarse la vasectomía. El especialista encargado tramitará la solicitud con el hospital, que es el centro asistencial donde se realiza. Aclaramos que la vasectomía no impide la transmisión de infecciones de transmisión sexual (ITS), así que en caso de que el hombre mantenga relaciones fortuitas, el condón será la única alternativa confiable.

No obstante, mientras el egocentrismo de una sociedad que aún venera la «supremacía» del sexo fuerte imponga y transmita valores de sumisión y autosacrificio para las mujeres, la vasectomía todavía se concebirá como la más remota elección. El amor no siempre requiere de sacrificios y pruebas novelescas para demostrar su autenticidad; pero no es lógico ni justo que el sexo sea cosa de dos y sus consecuencias, de uno.

Tomado de: http://www.vanguardia.cu/images/vanguardia_digital/documentos/edicion-impresa/2014/vanguardia/10-11/pag3.pdf