jueves, 24 de abril de 2014

Haydée Hernández Castro: Semblanza a una campeona



La softbolista pinareña Haydeé Hernández Castro ha permanecido por más de tres décadas ligada al deporte. A los 48 años de edad, la estelar atleta aún recibe elogios por desempeño como jugadora.


Por Jesús E. Muñoz Machín
Fotos: Alaín Tellería Pino

Más de treinta años dedicados al softbol, 19 de ellos como integrante de la selección nacional es un palmarés envidiable. Con esos méritos, Haydeé Hernández Castro puede decir adiós al llamado deporte de “la bola blanda” con la confianza de que será extrañada por la afición. Sin embargo, la laureada atleta aún prodiga maestría deportiva en el terreno.

Mucho tiempo ha transcurrido desde aquella primera vez que tomó un guante y un bate en sus manos, en la Escuela de Profesores Educación Física de Pinar del Río. Lejanos también parecen sus goles en las canchas de balonmano, disciplina que practicó en los años ochenta y en la cual participó en los Juegos Panamericanos de Indianápolis 1987, en Estados Unidos. Su excelente físico le permitió practicar ambos deportes de manera simultánea hasta 1989.

De casta le vienen a esta pinareña, nacida el cuatro de febrero de 1966, en el municipio de Guane, sus habilidades deportivas. En su familia también descollaron futbolistas, peloteros y, especialmente, el boxeador Juan Hernández Sierra, doble subcampeón olímpico y cuatro veces titular del orbe.

Haydeé fue líder indiscutible de los equipos pinareños que a finales de los ochenta y durante la década de los noventa disputaban los puestos de avanzada en los campeonatos nacionales. Pero también ha sido referencia en épocas menos halagüeñas como el último lustro.

En torneos nacionales ha destacado siempre como excelente bateadora. En ellos atesora títulos individuales en los departamentos ofensivos más importantes: jits, jonrones, carreras impulsadas y anotadas, average y slugging, además de ser seleccionada en varias oportunidades como jugadora más valiosa.

Con “el equipo de las cuatro letras” –Cuba- debutó en el Torneo Internacional Primavera, efectuado en Italia, en 1986. Desde entonces participó en tres Juegos Centroamericanas, cuatro Panamericanos, dos Campeonatos del Mundo y casi una decena eventos continentales y regionales.

Pero entre todos los torneos internacionales, rememora especial cariño su participación en los Juegos Olímpicos de Sydney, Australia, en el año 2000. En la Isla Continente, el softbol cubano concretó su única participación en justas bajo los cinco aros.

En el 2005 Haydeé culminó su ciclo en el equipo nacional. Un año después la eligieron para colaborar en Venezuela, donde brindó sus conocimientos y experiencia durante casi cuatro años. En tierras morochas entrenó a equipos escolares, juveniles y de mayores del estado Carabobo.

De regreso a la más occidental de las provincias cubanas se incorporó a trabajar al Combinado Deportivo “Guamá”, en el que entrena a niñas de 11 y 12 años. Entusiasta y dedicada, se empeña en rescatar la gloria del softbol vueltabajero y aprovecha cada jornada para mantener la forma deportiva. En 2013 disputó el campeonato nacional y, seguramente, la veremos en la próxima edición, prevista para disputarse en febrero de 2014.

Haydeé Hernández Castro parece burlarse de Cronos, dios del tiempo. A pesar de las libras de más, todavía infunde respeto a las lanzadoras rivales. A los 48 años de edad, la mejor softbolista pinareña de la historia continúa recibiendo elogios en cada salida al terreno de juego.

sábado, 19 de abril de 2014

Género y comunicación: conquistar espacios



Cuando hace 22 años comenzó a sesionar en La Habana el Encuentro Iberoamericano de Género y Comunicación era mucha la incertidumbre. No pocas personas catalogaron el evento de intranscendente.

Pero uno tras otro han sucedido los intercambios. Cada edición ha ganado en participación y calidad de las ponencias, investigaciones y productos comunicativos inscritos. La cultura patriarcal y la “generofobia”, aunque muy arraigada, cede ante el compromiso de mujeres y hombres que apuestan por construir mensajes inclusivos y no sexistas.

La oncena edición de los encuentros tendrá lugar del 28 al 30 de mayo próximos, con el auspicio de la Unión de Periodistas de Cuba, la Federación de Mujeres Cubanas, la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales, además de contar con el acompañamiento de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y la también ibérica Fundación Mundubat.

Como es tradición, desde hace varias semanas se efectúan eventos regionales. Sobre los dos primeros, con sede en Holguín (provincias orientales) y Camagüey (provincias centrales), respectivamente, ofrecemos algunas valoraciones.

Con cifra récord de más de 130 trabajos presentados, la cita en la Ciudad de los Parques trascendió por el abordaje múltiples aristas de las realidades vividas por mujeres y hombres, con énfasis en contextos rurales. Ello permitió visibilizar el aporte de cubanas y cubanos en labores agrícolas, ganaderas y otros oficios. Ellas, específicamente, fueron referidas de manera independiente, con protagonismo social y familiar, a partir de su contribución económica.

Los productos comunicativos en radio y prensa escrita mostraron notables avances en el empleo de un lenguaje inclusivo, la problematización de temas tabú en la sociedad y el correcto empleo de los conceptos de género.

Los trabajos televisivos, por su parte, estuvieron cercanos a la intención del evento, enfocados en su mayoría hacia los temas comunitarios. No obstante, como principal desliz persiste la reiteración de las mujeres en roles asociados al ámbito privado: cocinar, lavar, servir a as demás personas de le familia, etc.

Por su parte, en el encuentro de la región central, con sede en la Ciudad de los Tinajones, se analizaron más de 60 productos comunicativos, divididos en dos comisiones: audiovisuales (radio, televisión y multimedia) y trabajos escritos (prensa escrita-ponencia-blogs).

En tierras agramontinas, los trabajos destacaron por su intencionalidad desde una perspectiva de género, con tópicos como sociedad, sexo en la tercera edad, género y discapacidad, masculinidad, violencia de género, representación de la mujer en el video clip, entre otros. Asimismo, se presentaron investigaciones realizadas en varias sedes universitarias, algunas en opción al grado de Máster en Ciencias de la Comunicación.

Se visualizaron avances en la aprehensión de los conocimientos sobre género, (aportados por las capacitaciones) y el creciente interés de nuevas personas por sumarse a los talleres, cursos y diplomados que convoca anualmente la UPEC.

Algunas propuestas trascendieron los objetivos del evento al plantearse la posibilidad de realizar intercambios y capacitaciones en los medios municipales, además de utilizar las nuevas tecnologías para socializar información.

En general, ambos encuentros permitieron evaluar el trabajo realizado en el Programa Nacional de Capacitación en Género. En los debates se identificó la necesidad de hacer énfasis en el tema del sexismo en lenguaje, precisamente uno de los más polémicos, así como trascender la visibilización de la mujer en diversas esferas, en aras de problematizar la realidad y aprovechar todas las potencialidades de la categoría género.

Asimismo, se insistió en la multiplicación de los conocimientos para sensibilizar y capacitar a las personas que intervienen en los procesos productivos de los diferentes medios.

Otra demanda estuvo asociada al abordaje de los temas desde estrategias de comunicación con los correspondientes pasos de diagnóstico, análisis, realización del producto y estudios de recepción. Ello favorecerá la intencionalidad, la incidencia en el público meta y sobre todo, la calidad de los productos comunicativos.

Conquistar espacios para los temas de género y trabajar de forma constante y no solo durante campañas fueron otros elementos resaltados en los eventos regionales de oriente y centro.

Entre lo conquistado y los nuevos retos se debate hoy sobre género y comunicación. La apuesta, además de la realización de eventos y capacitaciones, debe partir del compromiso y de una mirada de género que acompañe siempre cada creación.

lunes, 14 de abril de 2014

Yarisley Silva: Tocar el cielo

Una de las mejores atletas cubanas del momento conversa acerca de los sucesos más trascendentales de su carrera deportiva.

Por Jesús E. Muñoz Machín

Fotos: Jorge Camarero Leiva


El pasado año marcó la consagración definitiva de Yarisley Silva como una de las mejores pertiguistas del mundo. La estelar atleta cubana, nacida el primero de junio de 1987, en Pinar del Río, parece estar destinada a tocar el cielo con sus saltos.

Campeona de los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 (México) y subtitular olímpica en Londres 2012 (Reino Unido), la carismática garrochista tuvo también un 2013 de ensueño, en el que obtuvo casi una veintena de medallas, incluidas el bronce en el Mundial de Atletismo de Moscú, Rusia, el segundo puesto en la Liga del Diamante, así como su marca personal de cuatro metros y 90 centímetros –tercera mujer en la historia que consigue dicha cota.

Los resultados competitivos de Yarisley avalan cualquier elogio, máxime cuando se trata de una modalidad poco practicada en el país y sin antecedentes exitosos. Sobre su carrera deportiva, metas y sueños futuros, la vueltabajera conversó con Mujeres.

Desenfadada, quizás acostumbrada a las entrevistas, Yarisley relata que sus inicios en el atletismo fueron en la Escuela Primaria Manuel Ascunce Domenech, en el kilómetro dos de la carretera hacia Viñales, en la más occidental de las provincias cubanas. Rememora sus incursiones en carreras de velocidad, donde llegó a obtener medalla de bronce como integrante de una cuarteta de relevo corto.

A los 11 años sobrevino la captación para la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE) Ormani Arenado Llonch. “Comencé en pruebas de eventos múltiples, pero consideraron que era muy pequeña para desempeñarme en tantas modalidades y sugirieron que cambiara a salto con pértiga”, refiere.

Así llegó a la garrocha, deporte del que jamás había escuchado. “Fue difícil –explica-, porque no sabía ni cómo agarrar la pértiga, pero aprendí rápido y desde que comencé a competir obtuve buenos resultados. En mis primeros Juegos Escolares, en la categoría 13 -14 años, salté 2,60 metros y fui segunda. Pero al año siguiente gané oro con 2,90 y el profesor Alexander Nava me captó para el equipo nacional”.

Silva llegó a la preselección cubana con apenas 15 años. Sin hacer mucho ruido logró mejorar sus marcas hasta llegar a cuatro metros, altura que logró en 2004 bajo la tutela del entrenador Ángel García.

Como para tomarle el pulso a los podios, Yarisley obtuvo una presea de plata un su debut internacional, durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Cartagena de Indias 2006, en Colombia, donde escoltó a su coequipera Maryoris Sánchez.

“Fue mi primera competencia fuera del país, y estaba muy nerviosa. Fuimos sin entrenador, pero Maryoris (Sánchez), Lázaro (Borges) y yo nos apoyamos siempre para que salieran los resultados”, comenta emocionada.

Un año después, en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro, Brasil, la veinteañera Silva demostró sus progresos con un meritorio tercer lugar y registro de 4,30. “Veía lejanas las medallas, pero siempre soñaba con la posibilidad de subirme al podio. Te digo más, durante la competencia creí realmente que podía aspirar al oro”, resalta.

En tierras cariocas se impuso la local Fabiana Mürer, quien ganó son 4,50, registro al que Yarisley aún no había accedido. Pero el tercer lugar bastó a la pinareña para inscribir su nombre en la historia del deporte cubano como la primera pertiguista en obtener una presea en justas continentales.

En 2008, Yarisley logró sobrepasar los 4,50, pero su ascenso hacia la élite se detuvo y durante buena parte de la temporada no pudo igualar sus mejores marcas. Así llegó a los Juegos Olímpicos de Beijing, donde fue eliminada con pobre performance de 4,15 metros.

A suelo asiático llegó con problemas psicológicos y técnicos, sobre todo asociados al despegue. No obstante, Yarisley cataloga esa experiencia bajo los cinco aros como un gran aprendizaje.

Por ello alega que, “a pesar del mal resultado, allí pude toparme con la Mürer, (Yelena) Isinbáyeva, (Jennifer) Suhr y otras de las mejores del mundo. Pude, además, darme cuenta de que sí podía seguir adelante, insertarme en la élite y pensar en discutir medallas ante las consagradas”.

Perseverancia y voluntad definen a Yarisley.
Tampoco le fue bien en las temporadas 2009 y 2010, pero lejos de amilanarse, reconoce que esos tropiezos, unas veces fruto de los pobres resultados, otras por falta de apoyo de las personas que dirigían el atletismo cubano, la ayudaron a ser más consciente del esfuerzo y la dedicación necesarios para triunfar.

El 2011 significó la eclosión definitiva en su carrera. En el Mundial de Atletismo de Daegu, en Corea del Sur, la vimos elevarse hasta 4,70 y ubicarse en la quinta posición. Luego, como colofón de una excelente temporada, Guadalajara le deparó una inolvidable medalla de oro en la lid panamericana. Sus 4,75 le valieron para desbancar del trono a la reciente titular del orbe Fabiana Mürer.

“Realmente pensábamos en la medalla de plata porque estaba la campeona del mundo, pero todo salió de maravillas. Fue una de las competencias más lindas y tensas de mi carrera. El público aplaudía y gritaba por las dos en cada salto. El ambiente era espectacular”, rememora.

La emoción contenida de Yarisley termina por expresarse en lágrimas cuando narra su incursión plateada en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.
“Fue un sueño convertido en realidad. Después de un primer fallo inesperado en 4,45 me concentré, no me rendí…” Toma un respiro, y luego agrega: “En ese momento ni siquiera crees que esté sucediendo, y después piensas también en toda la gente que te está mirando, en la familia, las amistades…”

También evoca los años de esfuerzo al valorar su actuación de 2013. “Nada es fruto de la casualidad –asegura-. Ahora soy una deportista madura, pero se debe al trabajo constante y el sacrificio”.

Asimismo, no podían faltar en la entrevista palabras de agradecimiento para su entrenador Alexander Nava, quien por más de una década la ha acompañado en su crecimiento como atleta.


“Es como mi familia, mi padre. Nava es un hombre inteligente, metódico y, sobre todo, buena persona. Además del deporte, me ayuda con la escuela y con sus consejos”, expresa.

Yarisley junto a su entrenbador Alexander Nava.
Sobre las proyecciones para este año, confiesa que sus principales motivaciones giran en torno a ganar la Liga del Diamante y los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz, en México.

Pero antes de la despedida, la única cubana en subirse al podio de los eventos más encumbrados en la modalidad de salto con pértiga revela uno de sus mayores anhelos: “Quiero llegar a los cinco metros”. Seguramente, ese será motivo de una próxima entrevista.

Nota: La entrevista fue realizada días antes de que Yarisley alcanzara la medalla de oro en el Campeonato Mundial Bajo Techo en Sopot, Polonia.

lunes, 17 de marzo de 2014

Experimentar, innovar, crear...



Marisela fue durante ocho años representante de la sede provincial de la Asociación Culinaria de la antigua provincia Habana.
Por Jesús E. Muñoz Machín

Fotos: Alain Gutiérrez.


La existencia de Marisela Herrera Chacón refleja una apasionada vida entre recetas y exquisitos platillos de cocina. Chef evaluada desde 1986, actualmente es la principal artífice de las delicias que se ofertan Restaurante-bar- cafetería-cabaret Ruanda, cooperativa no agrícola, que brinda servicios en la capital artemiseña.

Con casi tres décadas de experiencia en el arte de cocinar, Marisela comenzó a trabajar como encargada de la limpieza, pero su pasión por la cocina la hizo matricular en cursos efectuados en los hoteles Nacional y Sevilla, en La Habana.

Luego de ser certificada como cocinera, se propuso aumentar sus conocimientos básicos y emprendió un largo camino de superación, en el que sobresale su periodo de aprendizaje en la Escuela Arte Chef, en el Vedado capitalino.

Casi al unísono de sus estudios comenzó a brindar su aporte como profesora. Reconoce que la motivó el deseo de enseñar y facilitar el camino a las nuevas generaciones. “Antes las personas interesadas en la cocina pasaban más trabajo, porque los cursos siempre eran en La Habana. Ahora no hay que salir de la provincia y eso facilita el proceso de evaluación.

“Por ejemplo –explica-, yo le di clases a mis ayudantes, y así formé un equipo de trabajo completamente profesional, elegido de acuerdo con mis intereses”.

Confiesa que de su oficio le agrada todo. “Siempre quiero que el trabajo salga bien y por eso soy muy exigente. Si algo no está como quiero, me pongo tensa, no me relajo”, expresa.

Según comenta, “la cocina tiene que gustarte, porque es un arte y tiene mucho de paciencia e imaginación. Hay que tener creatividad para buscar alternativas cuando falta un determinado producto y para darle un sello propio a los platos”.

Tampoco para Marisela ha sido fácil imponerse en un entorno, donde si bien las mujeres son mayoría, los hombres suelen desempeñarse en posiciones más jerárquicas. “En Cuba tenemos bastantes mujeres chef, pero queda machismo. Algunos hombres no se habitúan a que una mujer lo dirija. En mi caso - agrega- tengo un grupo totalmente de mujeres. Y aunque yo no esté, tengo la confianza de que todo sale bien”, acota.

Durante el breve diálogo, Marisela reitera una frase en varias ocasiones. Sin duda, en ella resume su pasión por la cocina: “Hasta que me retire voy a seguir experimentando, innovando y creando nuevos platos”, dice con una sonrisa de satisfacción.

lunes, 10 de marzo de 2014

La lección de Naymira


Por Jesús E. Muñoz Machín

Mucho se ha hablado en el IX Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) sobre política de cuadros, participación de las jóvenes, funcionamiento integral de la organización, valores, trabajo educativo, indisciplinas sociales y otras cuestiones. Pero allí, entre intervenciones interesantes y otras no tanto, los mejores momentos han llegado a través de historias transformadoras, testimonios arraigados en la vivencia personal, el YO que también puede hacer referencia a la colectividad.

Así nos sorprendió Naymira Reinoso, delegada por el municipio San Juan y Martínez, en la provincia de Pinar del Río. Primero se anunció con una frase contundente, ensayada quizás para romper el hielo, mitigar el nerviosismo: “Con unidad se pueden lograr muchas cosas”.

Luego vino la anécdota, la experiencia transformadora. Relató los avatares de un adolescente sanjuanero que, debido a problemas familiares, abandonó sus estudios en el Instituto Preuniversitario de Ciencias Exactas “Vladimir Ilich Lenin”, en la ciudad de Pinar del Río.

Vive con su madre y padre alcohólicos, con escasos recursos económicos, y eso, sumado a presiones propias de la edad y a no pocas incomprensiones llevaron a que el muchacho tomara muros la decisión más difícil –no la más fácil como se piensa-: dejar la escuela.

Pero allí, en San Juan y Martínez no solo se cosecha el mejor tabaco del mundo, también hay mujeres como Naymira capaces de tender una mano a quien lo necesite.

Por intermedio de la FMC surgió la iniciativa de recaudar fondos y ayudar al adolescente, quien pronto pudo reiniciar los estudios. Luego, paulatinamente, se ha logrado que la mamá del chico se integre a tareas de la organización y a través de la creación de un jardín de plantas medicinales lograron motivarla y devolverle las ganas de ser útil a sí misma y a su familia.

No hay más que decir. Es una historia breve. Naymira no requirió siquiera los tres minutos de que dispuso cada delegada. Fue sucinta, y sin embargo dijo mucho. No dejó una lección de entrega y humanidad.

El atrevimiento de Irene



Por Jesús E. Muñoz Machín

Una de las intervenciones más enérgicas del IX Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) fue, sin duda, la de la delegada cienfueguera Irene Hurtado. Ella es fundadora de “Las Atrevidas”, grupo de mujeres que trabaja para transformar la realidad del barrio Rosalía, en el municipio Abreus, en la provincia de Cienfuegos.

El atrevimiento de Irene nació en 2004, en el seno del bloque 12 de la FMC del central territorio. Desde entonces la originalidad ha sido su sello. Las muchachas del proyecto dramatizan los principales problemas de las comunidades, para luego generar debates, realizar diagnósticos y buscar soluciones a los conflictos.

“El barrio sigue siendo muy complicado, pero se ha logrado que muchas personas se integren al trabajo, las jóvenes continúen sus estudios y algunas familias mejoren su convivencia”, explicó Hurtado.

Con el paso de los años, “Las Atrevidas” han ido sumando nuevas metodologías de trabajo, sobre todo encaminadas a facilitar los flujos de comunicación en las familias. Han comenzado a utilizar materiales audiovisuales para viabilizar el diálogo con las y los lugareños.

“Con un animado o un corto –dice Irene- se puede hacer mucho, porque las personas los disfrutan y, además, se quedan pensando”.

Otras iniciativas que también han impactado en el barrio Rosalía son la creación de una biblioteca, que provee de información sobre problemas latentes en el lugar: embarazo adolescente, alcoholismo, ITS-VIH/sida, instinto suicida, prostitución, entre otros.

Asimismo, y como comentó Hurtado, “vista hace fe”, razón por la cual atesoran en productos comunicativos escritos y audiovisuales las sistematizaciones de las principales acciones.

Con una década de vida, son otros los rostros que identifican a “Las Atrevidas”. Las primeras audaces ya no están, pero el proyecto se ha hecho sostenible y suma cada cierto tiempo a nuevas colaboradoras.

“Esto no para”, asegura Irene, consciente de que su atrevimiento vale la pena.

lunes, 24 de febrero de 2014

Pedro Luis Lazo, como el buen vino

Pedro Luis Lazó, estelar lanzador cubano.

Por estos días el lanzador cubano Pedro Luis Lazo ha sido noticia por sus declaraciones sobre el béisbol cubano, el pitcheo y su labor en la Liga Mexicana de Béisbol. A los 40 años, los tres años últimos lanzando en varios equipos pertenecientes a la sucursal Piratas de Campeche, el Rascacielos pinareño se burla del dios Cronos y se mantiene como el buen vino.

Para la próxima temporada, Lazo parece en la nómina preliminar de los Toros de Tijuana, equipo en el cual prestó servicios en el play off del pasado torneo, para contribuir al meritorio segundo lugar de ese conjunto.

El vueltabajero llegó a Tijuana como refuerzo para la etapa final de 2013, y en cuatro salidas al box tuvo balance de dos victorias e igual número de derrotas y promedio de carreras limpias (PCL) de 1,88.

Más impresionantes aún fueron sus 39 ponches -líder en postemporada- en 28 innings y dos tercios de labor, con promedio de bateadores embasados (WHIP) de 0,80 y bateo rival de solo 204. Sin duda, esos guarismos debieron influir en la decisión de sumarlo este año a las filas de los Toros.

Con 90 millas sostenidas en casi todas sus aperturas, inteligente en la utilización de los rompimientos y la slider, Lazo mantiene el dominio que lo convirtió en un coloso del pitcheo en Cuba.

Antes de su incursión con los Toros, el Gigante de Ébano, como lo han bautizado algunos medios mexicanos, lanzó la fase clasificatoria con los entonces debutantes Freseros de San Quintín, equipo con el que inició 15 partidos, con ocho sonrisas (segundo de la liga), cinco descalabros y PCL de 2,84 (tercero). Asimismo, en 104 entradas y dos tercios de labor repartió 109 ponches (líder), con WHIP de 1,23 (segundo) y promedio de bateo rival de 253.

La Liga Norte de México está compuesta por seis conjuntos. El presente certamen comenzará el próximo cuatro de abril con el duelo entre los Algodoneros de San Luis, monarcas vigentes, y los mencionados Toros. ¿Inaugurará Lazo la Liga Norte desde el box de los tijuanenses?

Aunque no es un torneo de los más fuertes en México, al torneo del Norte se le reconoce su combatividad y tradición. El inicio de este certamen se remonta a lo años 40 del pasado siglo, cuando se llamó Liga Norte de Sonora (LNS) y se le consideraba amateur. En 1950 se convirtió al profesionalismo y luego de varias interrupciones y nombres, en 2008 recibe la actual denominación: Liga Norte de México.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Reinventar el periodismo sin fórmulas, ni recetas


Portada:Pintura original de artista de la plástica Juan Carlos García
Si difícil es visibilizar una problemática, aún más lo es proponer nuevas miradas, atreverse a cuestionar y ofrecer la oportunidad de ser cuestionada. Eso y mucho más entrega la doctora (Dra.) Isabel Moya Richard con el libro Reinventar el periodismo. Hacia una contracultura feminista en los medios de comunicación (Euskadi-Cuba, 2013), presentado este martes, en el Centro Cultural Dulce María Loynaz, como parte de la XXIII Feria Internacional de Libro de La Habana.

Como señaló la Dra. Miriam Rodríguez Betancourt, se trata de un texto esperado y necesario. “Además de ser una demanda académica y docente, no podía ser otra la persona que emprendiera la aventura que supone poner en entredicho los paradigmas tradicionales”, sostuvo Rodríguez.

Autora de otros dos libros de obligada consulta -El Sexo de los Ángeles (Editorial de la Mujer, 2010) y Sin contraseña. Discurso mediático y transgresión (Editorial Ameco, España, 2010)-, Moya deposita en el presente texto su experiencia en formación de comunicadoras y comunicadores en talleres, cursos, asignaturas optativas y eventos internacionales en Cuba, varias ciudades de América Latina y España, tanto desde la Cátedra de Género y Comunicación “Mirta Aguirre” del Instituto Internacional de Periodismo “José Martí”, de La Habana, como en intercambios con ONGs del País Vasco.

Desde la introducción, Moya aclara que no pretende ofrecer fórmulas o recetas, sino problematizar, sumar nuevas reflexiones al debate sobre género y comunicación y, como enfatiza, provocar a lectores y lectoras.

Reinventar el periodismo… no solo propone, inquieta e interpela, sino que brinda la posibilidad de acceder a recuadros, textos originales, audiovisuales y otros materiales a través del disco DVD que acompaña el libro. Como ha referido la autora, es un texto multisoporte o interactivo, que solo se realizará plenamente a partir de las apropiaciones de las personas.

Desde una visión marxista que hurga en las causas, los procesos e intenta subvertir las desigualdades, Moya enfatiza que hacer un periodismo diferente implica “(…) deconstruir los procesos de producción, distribución y consumo de productos comunicativos revelando las formas en que se reproduce el poder patriarcal en las ideologías profesionales, las rutinas productivas, el propio discurso mediático y las prácticas perceptivas de las audiencias”.

Más allá de la demostración de solidez académica, investigativa y docente, Isabel Moya obsequia un libro para creer que otro periodismo es posible, y que reinventar –reinventarnos- es un camino válido para transformar mucho más que los medios de comunicación.