lunes, 2 de julio de 2012

El insensócrata I



Por Mario Herrera, diplomante del curso de narradores y comentaristas deportivos de la emirosa COCO.

El deporte cubano no anda en buen momento, pero ojo, ese no es un tema mencionable a puertas abiertas. El insensócrata no nos deja tocarlo en el nombre de su no se qué. Los jóvenes tenemos una visión bien diferente de las generaciones que nos preceden, podemos opinar, pero con límites.

Les pongo un ejemplo: el programa Tribuna deportiva de la COCO, tenía una razón su ser en el debate en vivo con los aficionados sobre un tema. Cierto es que hay gente que pierde la cabeza, pero esta fue solo una excusa para cambiar el formato y sustituir la opinión de la audiencia en vivo por grabaciones. Y… ¿quién se atreve a tanto? El censor. El censor es un burócrata, como todo burócrata es un cáncer pero más letal; él corrompe a la sociedad y lo llama orden. Es un sujeto insensible con capacidad destructiva. Incompetente para crear algo se cree indispensable para mantener una inercia que es dañina para los demás y le beneficia.

Este insensible-censor-burócrata vive, como todo insensócrata, de impedir el desarrollo de ideas que marquen la diferencia. Si alguien tiene una buena iniciativa, le pone en peligro el puesto y él no puede permitirlo, perder su estatus lo petrifica, no más viajes, no más posibilidades económicas, gasolina, carro de la empresa, la oportunidad de que lo escuchen, algo pierde, así que su función, al igual que el cáncer, es impedir la vida.

El insensócrata nunca anda solo y tiene siempre un puesto de poder. Ellos se protegen entre sí y tienen una comunicación con Dios que ni un moribundo. Todas sus órdenes vienen de arriba. ¡Y pensar que Dios pierde su tiempo tan miserablemente! Inse solo debe obediencia ciega a sus jefes y a sus intereses. Nada lo motiva más que ver como se las arreglan sus subordinados autocensurándose para llegar a él. Eso lo anima, lo eleva, lo exalta, afianza su poderío. El Comandante en Jefe dijo: “Revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado”. El Presidente Raúl Castro está cambiando todo lo que debe ser cambiado pero un solo palo no hace monte.

El insensócrata le ofrece la derecha mientras su siniestra aparta beneficios personales a escondidas. ¡Si supiera Raúl cuántos jóvenes, al menos en mi campo, quieren hacer Revolución consensuada junto a él!, pero el insensócrata está para impedirlo. El mayor insensócrata que uno pueda imaginar en el béisbol cubano se tropezó un día con mi amigo Periodista Desamparado en un pasillo del estadio Latinoamericano.

Desamparado iba acompañado de Alguien y el Inse le deja caer con ironía: Andas en mala compañía. Mi amigo Desamparado, con la inteligencia de quien quiere mejorar las cosas por el bien de los demás, respondió: Si esa es su opinión de mí, significa que estoy haciendo bien mi trabajo. El insensócrata viste como Cuadro, más bien a cuadros, como su mentalidad. Y si algo me preocupa en este asunto, es que todo insensócrata tiene un jefe inmediato superior.